Monitoreo satelital: la deuda pendiente con la pesca artesanal en Chile

La ONG plantea extender el uso de posicionadores a embarcaciones hoy excluidas del sistema y avanzar en trazabilidad para reforzar la seguridad en el mar, mejorar la gestión pesquera y transparentar el origen de los productos.
Por Equipo de Preservar.
La pesca artesanal chilena sigue operando, en su gran mayoría, fuera del radar satelital. Mientras la flota industrial está obligada a usar sistemas de posicionamiento, en el sector artesanal la cobertura apenas alcanza al 15% de las embarcaciones a nivel nacional, según datos de la Armada. Ese vacío es el que Oceana busca poner en el centro del debate: ampliar el monitoreo satelital y fortalecer la trazabilidad de los productos del mar como una herramienta no solo de fiscalización, sino también de seguridad, investigación científica y sostenibilidad.
Ese fue el eje del seminario internacional Experiencias de innovación en tecnologías de monitoreo satelital y trazabilidad de productos en pesca artesanal, organizado por Oceana en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), donde especialistas de Chile, España y Perú revisaron experiencias comparadas sobre el uso de estas tecnologías en pesquerías de pequeña escala.
“La discusión sobre los posicionadores satelitales no debería limitarse al control. Permiten saber dónde, cuándo y quién realiza las faenas de pesca, entregando información útil para la investigación científica, la administración de los recursos y el ordenamiento espacial de las actividades”, señaló César Astete, director de campañas de pesca de Oceana. A eso, añadió, se suma un aspecto crítico: la seguridad de los pescadores, al facilitar su ubicación en caso de emergencia en el mar.
Hoy en Chile la exigencia de estos dispositivos se aplica a la flota industrial y solo a una fracción de la pesca artesanal: embarcaciones de 15 metros de eslora o más, además de algunas naves de entre 12 y 15 metros que operan en pesquerías pelágicas con arte de cerco. El resto, es decir, buena parte de la flota de pequeña escala, queda fuera del sistema.
Oceana sostiene que esa brecha puede cerrarse. La organización desarrolló un programa piloto en tres embarcaciones artesanales de distintas zonas del país —norte, centro-sur y sur austral— para evaluar la factibilidad técnica de instalar dispositivos de monitoreo satelital de bajo costo. Según Astete, los resultados mostraron tres utilidades concretas: mejorar la seguridad de los pescadores, aportar información para la investigación y entregar datos valiosos para el manejo y la comercialización de la pesca.
La experiencia internacional también fue parte de la discusión. En el seminario participó Nicolás Fernández, presidente de la Red Iberoamericana de Pesca Artesanal de Pequeña Escala y gerente de la Organización de Productores Pesqueros 72, quien expuso el caso de Andalucía. Allí, en 2004, el gobierno regional impulsó de forma voluntaria la instalación de la llamada “Caja Verde” en embarcaciones artesanales. Dos décadas después, el 97% de esa flota cuenta con el sistema, una experiencia que más tarde escaló al plano europeo. En 2023, la Unión Europea aprobó una normativa que obliga a todas las embarcaciones pesqueras —incluidas unas 49 mil de pequeña escala— a incorporar sistemas de posicionamiento satelital antes de 2030.
“A los pescadores artesanales no nos gustaba que se supiera dónde pescábamos, así que al principio no fue fácil implementar las cajas verdes. Pero con el tiempo entendimos que la tecnología no es la que controla, sino la que protege a las personas y ayuda a conservar los recursos para las futuras generaciones”, afirmó Fernández durante el encuentro.
Junto con el monitoreo, Oceana puso sobre la mesa otro frente: la trazabilidad. La posibilidad de seguir el recorrido de un producto desde su extracción hasta su venta aparece como una herramienta para transparentar el origen de los recursos, agregar valor a la pesca artesanal y fortalecer la confianza de los consumidores. En esa línea, durante el seminario se presentó también la experiencia de “La mejor macha”, un sistema de trazabilidad comercial expuesto por Priscila Haro, presidenta de la Asociación Gremial de Macheros y Macheras de la Región de Coquimbo.
La discusión incluyó además una revisión del escenario chileno a cargo del investigador de la PUCV Exequiel González y del subdirector de Pesquerías de Sernapesca, Pablo Ortiz, así como un panel con representantes de organizaciones de pescadores, del propio Sernapesca y de la Armada.
Para Oceana, el desafío ahora es político y regulatorio. La tecnología, sostienen, ya existe y puede instalarse en embarcaciones que hoy no cuentan con ella. La pregunta es si Chile dará el paso para convertir el monitoreo satelital en una política más amplia para la pesca artesanal, no solo como mecanismo de vigilancia, sino como una infraestructura básica para la seguridad, la trazabilidad y la sostenibilidad del sector.



