Chile y Paraguay se alían para impulsar bioinsumos en la agricultura

9 julio, 2026
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Foto: Mustafa Akın / Pexels

La cooperación busca fortalecer la regulación y el desarrollo de plaguicidas microbianos en Paraguay, en un contexto de creciente presión por reducir el uso de químicos y adaptar la producción agrícola a la crisis climática.

Chile y Paraguay pusieron en marcha un proyecto de cooperación bilateral para fortalecer el desarrollo de bioinsumos y plaguicidas microbianos, una apuesta que ambos países presentan como parte de la transición hacia una agricultura más sostenible y menos dependiente de insumos químicos convencionales.

La iniciativa será ejecutada por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA) y el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas de Paraguay (SENAVE), con financiamiento de la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID) y apoyo del Ministerio de Economía y Finanzas paraguayo. El objetivo central es reforzar las capacidades regulatorias y técnicas de Paraguay en un ámbito que gana terreno en la región: el uso de soluciones biológicas para el manejo de plagas y enfermedades en cultivos.

El proyecto, lanzado esta semana en Santiago, contempla tres etapas. La primera consiste en un diagnóstico de las capacidades analíticas y regulatorias existentes en Paraguay, junto con una revisión comparada de normativas internacionales y la identificación de brechas. Luego se elaborará un borrador de marco regulatorio para plaguicidas microbianos, que será sometido a validación con especialistas nacionales e internacionales. Finalmente, se desarrollará un programa de formación dirigido a equipos técnicos paraguayos, con cursos, talleres, seminarios y materiales de apoyo.

Detrás de esta hoja de ruta hay una preocupación compartida: cómo avanzar hacia sistemas productivos más resilientes frente al cambio climático sin perder competitividad. Tanto Chile como Paraguay enfrentan la presión de modernizar su agricultura en un escenario de mayor variabilidad climática, degradación de suelos y exigencias crecientes de los mercados por prácticas más sostenibles.

Desde el INIA, su director nacional, Carlos Furche, subrayó que la cooperación internacional puede acelerar la innovación pública en materias sensibles para la producción agrícola. En la misma línea, el presidente del SENAVE, Ramiro Samaniego, sostuvo que Paraguay necesita fortalecer su marco normativo y sus procesos de evaluación y control para responder al aumento de la demanda por bioinsumos, garantizando que los productores accedan a productos seguros, eficaces y de calidad.

La iniciativa también fue presentada como un ejemplo de cooperación Sur-Sur. El director ejecutivo de AGCID, Enrique O’Farrill Julien, destacó que el proyecto permite compartir experiencia técnica entre instituciones públicas con desafíos comunes, mientras que desde el Gobierno paraguayo se valoró la posibilidad de traducir acuerdos de cooperación en capacidades concretas para el sector productivo.

Uno de los principales respaldos técnicos de Chile en esta materia es el Banco de Recursos Genéticos Microbianos del INIA, que alberga cerca de 5.000 microorganismos y es presentado por la institución como el único banco curador de América Latina con validación internacional. A ello se suma la Planta de Bioprocesos del Centro Regional INIA La Platina, en la Región Metropolitana, desde donde se busca escalar soluciones biológicas orientadas al manejo sostenible de plagas y enfermedades.

En un momento en que la agricultura latinoamericana busca reducir su huella ambiental sin comprometer rendimientos, el intercambio entre Chile y Paraguay apunta a algo más que una transferencia técnica. También refleja una señal política: que la innovación en bioinsumos y la regulación de nuevas herramientas biológicas empieza a ocupar un lugar más visible en la agenda agroalimentaria regional.

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