La revolución solar doméstica que propone ex ministro Marcelo Mena

14 junio, 2026
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Foto: AI Generated / Pixabay

El exministro de Medio Ambiente plantea crear una categoría especial para sistemas solares domésticos de bajo tamaño que permitan el autoconsumo sin los trámites exigidos hoy a las instalaciones conectadas a la red. La idea ya opera en países como Alemania, donde los llamados “balcones solares” se han masificado en los últimos años.

Por Equipo de Preservar

Chile es una de las potencias solares del planeta. En poco más de una década, la energía fotovoltaica pasó de ser prácticamente inexistente a representar más de una cuarta parte de la generación eléctrica nacional. Sin embargo, para muchos hogares, los beneficios de esa transformación energética siguen pareciendo lejanos.

Esa es la crítica que formuló esta semana el exministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, a través de un video publicado en la red social X. En él, sostuvo que el país mantiene barreras regulatorias que dificultan el acceso de los ciudadanos a soluciones de generación solar doméstica de pequeña escala.

“Tenemos una serie de trámites que obligan que tengas que tener un electricista, planos eléctricos y esperar que te dé el visto bueno la distribuidora, lo que puede durar hasta seis meses”, afirmó Mena, quien planteó que el Ministerio de Energía debería crear una nueva categoría regulatoria para los llamados paneles solares enchufables.

La propuesta apunta a equipos de baja potencia diseñados exclusivamente para autoconsumo, es decir, sistemas que no inyecten energía a la red eléctrica y que, por lo tanto, no requieran pasar por el mismo procedimiento que una instalación fotovoltaica convencional.

Según el exministro, la inversión para un sistema básico de este tipo podría bordear los 250 mil pesos entre panel e inversor, con una recuperación relativamente rápida gracias al ahorro en la cuenta eléctrica.

 La normativa vigente en Chile

Actualmente, la generación eléctrica residencial conectada a la red está regulada por la Ley N.º 20.571, conocida como Ley de Generación Distribuida o Net Billing. Esta normativa permite a hogares, comercios y otras instalaciones generar su propia electricidad mediante fuentes renovables e inyectar los excedentes a la red, recibiendo una compensación económica por ello.

Para acogerse al sistema, la instalación debe ser realizada y declarada por un profesional autorizado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC). Además, los equipos utilizados deben estar certificados y la instalación debe cumplir un proceso de revisión y autorización antes de su conexión a la red. Posteriormente, se debe notificar la conexión a la empresa distribuidora correspondiente.

La lógica detrás de estas exigencias es garantizar la seguridad de las instalaciones y evitar riesgos para la red eléctrica. Sin embargo, Mena sostiene que el procedimiento actual no distingue entre proyectos de gran tamaño y pequeños sistemas domésticos destinados únicamente al autoconsumo.

Hasta ahora, Chile no cuenta con una categoría específica para paneles solares enchufables de uso residencial que operen sin inyección a la red, como la que propone el exsecretario de Estado.

 Alemania y la revolución de los balcones solares

El ejemplo citado por Mena es Alemania, uno de los países que más ha avanzado en la simplificación de este tipo de soluciones.

Allí se han popularizado los llamados Balkonkraftwerke o “centrales eléctricas de balcón”, pequeños sistemas fotovoltaicos compuestos por uno o dos paneles solares y un microinversor que permiten generar electricidad para consumo inmediato en departamentos y viviendas.

De acuerdo con la Agencia Federal de Medio Ambiente de Alemania (Umweltbundesamt), durante el primer semestre de 2024 el país simplificó de forma significativa las normas aplicables a estos dispositivos, con el objetivo de facilitar su adopción tanto por propietarios como por arrendatarios.

La flexibilización regulatoria ha impulsado una rápida expansión de estos sistemas, que permiten a personas sin acceso a techos propios participar en la transición energética mediante instalaciones de bajo costo ubicadas en balcones, terrazas o fachadas.

Experiencias similares también se observan en otros países europeos, donde los kits solares enchufables se presentan como una alternativa para reducir las barreras económicas y burocráticas asociadas a la generación distribuida.

 Un debate que recién comienza

La propuesta de Marcelo Mena abre una discusión que combina dos objetivos cada vez más presentes en la política energética: acelerar la transición hacia energías limpias y permitir que los beneficios económicos lleguen directamente a los hogares.

El desafío para Chile será encontrar un equilibrio entre la simplificación de los trámites y el mantenimiento de estándares adecuados de seguridad eléctrica. Mientras Alemania y otros países avanzan hacia modelos más flexibles para sistemas de pequeña escala, la regulación chilena sigue centrada en un esquema diseñado para instalaciones conectadas formalmente a la red.

La pregunta que plantea Mena es si ese modelo continúa siendo el más adecuado en un país que posee una de las mayores disponibilidades de radiación solar del mundo y donde las cuentas de electricidad se han convertido en una preocupación creciente para miles de familias.

 

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