Baterías de vehículos eléctricos abren nuevas oportunidades de negocio en Chile

Las baterías que pierden autonomía en los automóviles podrían tener una segunda vida como sistemas de almacenamiento energético. La minería y las energías renovables figuran entre los sectores con potencial para desarrollar esta nueva industria, que aún enfrenta desafíos técnicos y económicos.
Por Equipo de Preservar.
Una batería que ya no ofrece la autonomía necesaria para un vehículo eléctrico no necesariamente ha llegado al final de su vida útil. Su reutilización en instalaciones estacionarias podría abrir nuevas oportunidades de negocio en Chile, donde el crecimiento del almacenamiento energético está impulsando el desarrollo de soluciones tecnológicas para distintos sectores productivos.
Las baterías de los vehículos eléctricos se degradan progresivamente con el uso y el paso del tiempo. Cuando su capacidad disminuye, pueden dejar de cumplir las exigencias de autonomía y rendimiento de un automóvil. Sin embargo, si mantienen condiciones adecuadas de funcionamiento y seguridad, todavía pueden almacenar electricidad y utilizarse en instalaciones fijas, donde el peso y el espacio tienen menos relevancia.
Este proceso, conocido como segunda vida, consiste en evaluar las baterías retiradas de los vehículos, diagnosticar su estado y determinar si pueden ser adaptadas para almacenar energía. No todas son aptas para esta reutilización: aquellas que presentan daños o condiciones que comprometen su seguridad deben seguir otras vías de gestión, como el reciclaje.
En Chile, esta alternativa comienza a abrir oportunidades para una industria que podría ir más allá de la gestión de residuos y generar nuevos servicios tecnológicos.
Un mercado de almacenamiento energético en expansión
Según el boletín estadístico de septiembre de 2026 de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), el país registraba 3.125 MW de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) en operación, equivalentes a 13.555 MWh de capacidad energética.
A esa cifra se sumaban 3.017 MW en fase de pruebas y otros 5.130 MW en construcción.
Aunque estos datos corresponden al mercado general de almacenamiento y no específicamente a baterías reutilizadas, reflejan el crecimiento de una infraestructura en la que podrían incorporarse soluciones de segunda vida.
Para Luis Martínez Cerna, director ejecutivo de CircularTec, Chile tiene la posibilidad de desarrollar una industria capaz de generar valor agregado a partir de estos componentes.
“Construir una industria que vaya más allá de la gestión de residuos y que sea capaz de generar soluciones tecnológicas con valor agregado”, plantea. Para ello, sostiene, es necesario articular las capacidades de empresas, centros tecnológicos y organismos públicos, de manera que el conocimiento desarrollado se traduzca en oportunidades productivas y mayor competitividad.
Minería y energías renovables, entre los sectores con mayor potencial
Una batería reutilizada puede almacenar electricidad generada por fuentes renovables y liberarla cuando existe demanda. También puede contribuir a gestionar el consumo energético o proporcionar respaldo frente a interrupciones del suministro.
En minería, estas soluciones podrían utilizarse para administrar la demanda eléctrica, complementar instalaciones solares y respaldar determinadas operaciones. En el sector de las energías renovables, en tanto, permitirían almacenar excedentes de generación y aprovechar parte de la electricidad que actualmente puede perderse debido a restricciones del sistema.
Mauricio Retamales, director del proyecto LiBR3, liderado por CircularTec, explica que existe una oportunidad para aprovechar las baterías retiradas de vehículos eléctricos en sistemas de almacenamiento estacionario.
Desde el proyecto trabajan en el desarrollo de protocolos de diagnóstico, seguridad y trazabilidad, además de evaluar aplicaciones y modelos de negocio que permitan avanzar hacia soluciones concretas y económicamente competitivas.
Una de las alternativas comerciales es el modelo Storage as a Service —almacenamiento como servicio—, que permitiría a las empresas acceder a infraestructura de almacenamiento sin tener que adquirirla y administrarla directamente.
Los desafíos para convertir la segunda vida en un negocio viable
Pese a las oportunidades, la reutilización de baterías todavía enfrenta dificultades que podrían limitar su desarrollo comercial.
Entre ellas se encuentran la disponibilidad limitada de baterías retiradas, los costos asociados a su transporte y manejo, y la incertidumbre respecto de su desempeño futuro. A esto se suman las exigencias de seguridad, la necesidad de contar con sistemas de trazabilidad y la falta de garantías para los componentes reutilizados.
Alejandra Bravo, directora de Transferencia Tecnológica de LiBR3, advierte que estas condiciones dificultan su incorporación al mercado. También señala que las baterías de segunda vida deben competir con las nuevas, cuyos precios continúan a la baja.
En este escenario, la transferencia tecnológica adquiere especial relevancia para conectar los avances de investigación con las necesidades concretas de las empresas y los potenciales usuarios.
“Para que la segunda vida de las baterías se convierta en una industria, tenemos que identificar dónde existe una necesidad real y cómo responder a ella mediante soluciones competitivas”, sostiene Bravo.
La posibilidad de extender la vida útil de las baterías de vehículos eléctricos representa una oportunidad para desarrollar una nueva cadena de valor vinculada al almacenamiento energético. Sin embargo, su consolidación dependerá de que las soluciones sean seguras, técnicamente confiables y económicamente viables.



