Santiago no anticipó más de la mitad de los episodios críticos de contaminación

27 octubre, 2026
Aerial view of the beautiful City of Santiago in Chile

Imagen: wirestock en Freepik

Una investigación que evaluó los pronósticos de calidad del aire entre 2020 y 2022 detectó fallas en uno de los modelos utilizados en la capital. Los resultados apuntan a mejorar los datos meteorológicos e incorporar las emisiones generadas por las actividades humanas.

Por Equipo de Preservar.

Más de la mitad de los episodios críticos de contaminación por material particulado grueso (MP10) registrados en Santiago entre 2020 y 2022 no fueron anticipados por el modelo Cassmassi-1, una de las herramientas utilizadas para pronosticar la calidad del aire. La investigación, publicada en la revista científica Sustainability, advierte sobre las limitaciones de estas herramientas para activar oportunamente medidas destinadas a proteger la salud de la población.

El estudio examinó el desempeño del modelo Cassmassi-1, que en 2020 detectó apenas uno de cada tres episodios críticos. En 2021, su capacidad de detección alcanzó el 47,4%, mientras que en 2022 llegó al 43,8%, según los resultados presentados por el equipo investigador.

La investigación fue desarrollada por un grupo interdisciplinario con participación de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), la Universidad del Bío-Bío, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Partículas SpA, la Universidad de Las Américas y la Universidad Nacional de Chimborazo, en Ecuador, y la Université de Lorraine, en Francia, además del apoyo de la Seremi del Medio Ambiente de la Región Metropolitana.

Para el análisis, los investigadores examinaron aproximadamente 1,2 millones de registros meteorológicos y de calidad del aire correspondientes a los meses de mayo a agosto de los años 2017 a 2022. La evaluación específica de los modelos se concentró en el período 2020-2022, debido a la disponibilidad de registros oficiales.

El clima no explica toda la contaminación

Los resultados apuntan a una limitación relevante: las condiciones meteorológicas, por sí solas, no bastan para anticipar con precisión los episodios de contaminación. Aunque factores como las bajas temperaturas, los vientos débiles y las inversiones térmicas favorecen la acumulación de contaminantes, también influyen las emisiones asociadas a las actividades humanas.

La investigadora Andrea Espinoza, académica del Departamento de Ingeniería Industrial de la Usach y coautora del trabajo, explica que los modelos que combinan variables meteorológicas con información sobre las emisiones presentan un mejor ajuste. Entre los factores que pueden modificar la contaminación están el uso de calefacción a leña o parafina durante los días fríos y los cambios en las emisiones del transporte.

El estudio también evaluó el modelo WRF-Chem, que integra información meteorológica con emisiones para predecir la contaminación por material particulado, incluido el MP2,5. Este modelo anticipó el 64,7% de los episodios críticos en 2020, el 72,2% en 2021 y el 84,2% en 2022.

Sin embargo, ambos resultados no son directamente comparables: Cassmassi-1 fue evaluado para episodios de MP10 y WRF-Chem para MP2,5, partículas de menor tamaño que pueden penetrar más profundamente en los pulmones.

Las falsas alarmas y el desafío de actuar a tiempo

El estudio también identificó que más del 60% de los avisos de episodios críticos emitidos por Cassmassi-1 no coincidieron con un episodio observado. Sin embargo, los investigadores advierten que estos casos no pueden considerarse necesariamente errores del pronóstico: las restricciones vehiculares y otras medidas preventivas podrían haber contribuido a evitar que se alcanzaran niveles críticos de contaminación.

La investigación no determinó cuántos de esos avisos pudieron tener ese efecto. Por ello, el equipo plantea la necesidad de estudiar cómo responde la población ante las alertas y en qué medida las medidas adoptadas logran reducir las emisiones.

Entre las recomendaciones se encuentran mejorar la calidad de los registros de las estaciones de monitoreo, reforzar las mediciones atmosféricas en altura y desarrollar modelos que representen mejor las condiciones particulares de Santiago.

Qué dicen los datos del Ministerio del Medio Ambiente

El Ministerio del Medio Ambiente cuenta con un sistema de pronóstico y monitoreo que permite activar medidas preventivas durante los meses de mayor contaminación. La Gestión de Episodios Críticos (GEC), que se desarrolla entre el 1 de mayo y el 31 de agosto en la Región Metropolitana, contempla acciones como la restricción vehicular, restricciones o prohibiciones temporales al uso de calefactores a leña según la fase declarada, y la paralización de determinadas fuentes industriales.

El modelo WRF-Chem forma parte de las herramientas utilizadas para pronosticar la calidad del aire. Según el Plan Operacional GEC 2026, permite predecir las concentraciones de MP10 y MP2,5 con hasta tres días de anticipación, integrando variables meteorológicas y emisiones.

Los resultados de la investigación adquieren relevancia en un contexto en que Santiago ha logrado avances en la reducción de la exposición a contaminantes, aunque persiste el desafío de prevenir los episodios más graves.

En su balance de septiembre de 2026, el Ministerio del Medio Ambiente informó que las horas de exposición a episodios críticos por material particulado fino (MP2,5) disminuyeron un 69% entre 2015 y 2026. Durante el período de Gestión de Episodios Críticos de ese año se registraron 21 episodios críticos: 18 alertas ambientales y tres preemergencias, sin emergencias por este contaminante.

La mejora de estos indicadores no elimina la necesidad de perfeccionar los pronósticos. Anticipar los días de mayor contaminación permite que las autoridades actúen antes de que la exposición alcance niveles peligrosos. Para los investigadores, el desafío consiste en combinar mejores datos, modelos más precisos y medidas oportunas que permitan reducir efectivamente las emisiones y proteger la salud de la población.

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