COP31: la confianza en la acción climática se medirá por sus resultados

17 octubre, 2026
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Foto: ONU

La próxima cumbre climática de la ONU, que se celebrará en noviembre en Türkiye, afronta el desafío de transformar los compromisos internacionales en inversiones, medidas concretas y protección para las comunidades más vulnerables.

Por Equipo de Preservar/Noticias ONU

A menos de un mes de la COP31, la conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático, representantes de los países que acogen las últimas cumbres y las próximas negociaciones advirtieron sobre la necesidad de recuperar la confianza en la cooperación internacional. El encuentro, previsto del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Türkiye, estará marcado por la urgencia de acelerar la acción climática y garantizar que los compromisos asumidos se traduzcan en resultados concretos.

Las recientes inundaciones devastadoras en Nepal, evocadas por el presidente de la Asamblea General de la ONU, Khalilur Rahman, ilustraron la dimensión humana de la crisis. Familias desplazadas, niños que pierden clases y comunidades que deben recorrer mayores distancias para conseguir agua son algunas de las consecuencias que acompañan al aumento de los riesgos climáticos.

Rahman recordó que las políticas actuales encaminan al planeta hacia un calentamiento de 2,8 °C, muy por encima de los objetivos del Acuerdo de París. También advirtió sobre la intensificación del fenómeno de El Niño, que podría convertirse en uno de los más fuertes desde, al menos, 1950.

Ante este escenario, el desafío de la COP31 será demostrar que el multilateralismo puede ofrecer respuestas efectivas. Para los representantes reunidos en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, la credibilidad de las negociaciones dependerá menos de los anuncios que de la capacidad de los países para ejecutar sus compromisos.

Financiación para convertir los compromisos en proyectos

Türkiye, anfitrión de la próxima cumbre, presentó entre sus prioridades acelerar la transición energética, reducir las emisiones de metano y reforzar la resiliencia frente al cambio climático.

Una de las iniciativas planteadas es el Puente para la Implementación Climática, desarrollado junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su objetivo es ayudar a convertir los compromisos climáticos nacionales en proyectos capaces de atraer inversiones y acceder a financiación.

Sin embargo, el acceso a los recursos sigue siendo uno de los principales obstáculos. El embajador turco ante la ONU, Ahmet Yıldız, sostuvo que el problema no radica únicamente en el volumen de financiación disponible, sino también en que esta sea accesible, asequible y previsible.

La cuestión es especialmente urgente para los pequeños Estados insulares del Pacífico, expuestos al aumento del nivel del mar y a fenómenos meteorológicos extremos que amenazan sus viviendas, infraestructuras y medios de subsistencia.

Australia, que dirigirá las negociaciones de la COP31 mediante un acuerdo de responsabilidades compartidas con Türkiye, defendió la necesidad de simplificar y acelerar el acceso a los fondos. Su embajador ante Naciones Unidas, James Larsen, también destacó la importancia de desarrollar planes de adaptación basados en la ciencia y en las necesidades de las comunidades afectadas.

De la transición justa a la adaptación climática

Brasil, que acogió la COP30 en Belém en 2025, identificó tres prioridades para las negociaciones de Antalya: poner en marcha el nuevo mecanismo de transición justa acordado en esa ciudad, mejorar la medición de los avances en adaptación y ampliar las inversiones climáticas en países en desarrollo afectados por el endeudamiento.

El embajador brasileño ante la ONU, Sérgio França Danese, advirtió que las restricciones fiscales y los elevados niveles de deuda limitan la capacidad de muchos países para financiar las transformaciones necesarias. Por ello, planteó que las conversaciones sobre financiación deben conducir a soluciones viables que permitan aumentar la inversión climática sin agravar esas dificultades.

La distribución de los costes y beneficios de la transición también estará sobre la mesa. Etiopía, que acogerá la COP32 en 2027, puso el foco en las desigualdades entre quienes contribuyen al calentamiento global y quienes sufren sus consecuencias.

Su embajador ante Naciones Unidas, Tesfaye Yilma Sabo, recordó que África genera alrededor del 3% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pese a enfrentar algunos de los impactos más graves del cambio climático. Según advirtió, los retrasos en la acción climática aumentan los costes para los países en desarrollo, mientras que el acceso a la financiación y la tecnología condiciona su capacidad para beneficiarse de la transición.

Una cumbre bajo presión

Los líderes mundiales se reunirán en Antalya los días 11 y 12 de noviembre, antes de que las negociaciones entren en su fase decisiva. La conferencia deberá abordar tanto la reducción de emisiones como la adaptación, la financiación y la puesta en práctica de los compromisos internacionales.

El reto será demostrar que los acuerdos climáticos pueden traducirse en cambios tangibles, especialmente para las poblaciones con menos recursos y mayor exposición a los impactos ambientales.

Para Rahman, el éxito de la cumbre no debería medirse por las promesas reiteradas durante las negociaciones, sino por su capacidad para proteger a las personas. Una exigencia que sitúa la confianza internacional en el centro de la COP31: no basta con acordar objetivos si los países y las comunidades no cuentan con los medios para cumplirlos.

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