Pescadores piden ampliar la veda de la merluza austral

La pesca artesanal de Los Lagos y Aysén reclama nuevas medidas para recuperar una especie clave para las comunidades del sur de Chile.
Por Equipo de Preservar.
El fin de la veda biológica de la merluza austral abre nuevamente la temporada de captura, pero también reaviva una preocupación que lleva más de una década: el deterioro de una pesquería de la que dependen miles de familias en el sur de Chile. Organizaciones de pescadores artesanales de Los Lagos y Aysén solicitaron al subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, medidas urgentes para revertir la sobreexplotación del recurso.
En una carta dirigida a la autoridad, representantes del Sindicato N.º 1 de Puerto Gala y de la Federación de Pescadores Artesanales de Hualaihué, junto con organizaciones como Oceana y Fundación FoF, plantearon que la situación ya no puede abordarse únicamente desde nuevos diagnósticos o mesas de trabajo. Según recuerdan, los antecedentes científicos y los informes de la propia Subsecretaría de Pesca y Acuicultura señalan desde 2013 que la pesquería se encuentra sobreexplotada.
La petición llega después de que durante agosto se aplicara la tradicional veda biológica de la especie. De acuerdo con Sernapesca, la medida se extiende del 1 al 31 de agosto y busca proteger a la merluza austral durante el periodo de mayor actividad reproductiva, especialmente el desove. La prohibición comprende la extracción entre Los Lagos y Magallanes, además de la comercialización, procesamiento, almacenamiento y transporte de merluza fresca extraída durante la veda.
Una veda que los pescadores consideran insuficiente
Para las organizaciones artesanales, un mes de protección no sería suficiente para garantizar la recuperación de la población. Por ello proponen ampliar progresivamente el periodo de veda, establecer una talla mínima de captura que evite extraer ejemplares antes de su madurez sexual y reforzar la protección de las zonas de reproducción y principales caladeros.
La cuarta medida apunta directamente a la pesca ilegal. Los pescadores plantean una fiscalización integral de la cadena, desde los puntos de desembarque hasta el transporte y la comercialización, con controles obligatorios en puertos y carreteras.
El diagnóstico coincide con el que ha planteado Sernapesca. El organismo considera a la merluza austral uno de los recursos pesqueros más importantes de la macrozona sur y ha advertido que su estado de sobreexplotación hace necesario proteger especialmente su periodo reproductivo. La actividad artesanal vinculada al recurso involucra a más de 3.500 pescadores y pescadoras inscritos para su extracción.
El término de la veda no significa, por tanto, el fin de la fiscalización. Sernapesca informó que durante agosto realizó 135 operativos a nivel nacional, con controles a 469 personas, 1.394 toneladas de recursos del mar de origen legal y 226 medios de transporte. En ese despliegue fueron incautadas 1,1 toneladas de merluza austral y cuatro vehículos. El servicio señaló que continuará fiscalizando la comercialización, almacenamiento, transporte y transformación del recurso.
Recuperar el recurso y fortalecer a las comunidades
La discusión no se limita a cuánto tiempo debe durar la veda. Para los pescadores, la recuperación de la merluza austral debe ir acompañada de mejores condiciones económicas para quienes dependen de ella.
Las organizaciones han impulsado un programa para mejorar la comercialización directa de sus productos y reducir la intermediación. Entre las alternativas está ampliar una experiencia desarrollada en el Liceo de Puerto Cisnes, donde productos de la pesca artesanal local fueron incorporados a la alimentación de estudiantes.
La iniciativa busca conectar conservación y desarrollo local: mejorar la capacidad de negociación de los pescadores, abrir nuevos mercados y, eventualmente, ampliar el suministro de productos del mar de origen local a establecimientos vinculados a Junaeb.
El desafío es encontrar un equilibrio entre la protección de una especie sometida a presión y la supervivencia de las comunidades que históricamente han vivido de ella. Para los dirigentes que suscribieron la carta, la crisis de la merluza austral no es solo un problema pesquero, sino también social y ambiental.



