Luz verde a proyecto rechazado cuatro veces en Salar de Atacama

11 mayo, 2026
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El Comité de Ministros aprobó el proyecto de extracción de litio y sales minerales de la empresa White Mountain Titanium Corporation, ligada al grupo Errázuriz, una iniciativa rechazada durante cuatro gobiernos y cuestionada por sus impactos sobre el ecosistema del Salar de Atacama.

Por Equipo de Preservar

Tras casi dos décadas de tramitación ambiental, el Gobierno dio luz verde a uno de los proyectos más controvertidos en el Salar de Atacama. El Comité de Ministros resolvió aprobar la iniciativa de explotación minera impulsada por el grupo Errázuriz, revirtiendo una larga cadena de rechazos y observaciones acumuladas desde 2009.

La decisión fue adoptada en la cuarta sesión del Comité de Ministros de la actual administración y pone fin —al menos en el plano administrativo— a una de las evaluaciones ambientales más extensas y polémicas del país. El proyecto contempla la extracción de litio, potasio y otras sales minerales en una de las zonas ecológicamente más sensibles del norte de Chile.

El Salar de Atacama concentra algunos de los ecosistemas altoandinos más frágiles del planeta. Sus lagunas y vegas sostienen poblaciones de flamencos andinos, parinas y otras especies adaptadas a condiciones extremas, además de comunidades indígenas atacameñas que dependen históricamente de los recursos hídricos del territorio. Precisamente el impacto sobre las aguas subterráneas y los equilibrios hidrogeológicos fue uno de los principales argumentos utilizados en gobiernos anteriores para frenar la iniciativa.

El proyecto había sido rechazado o cuestionado en distintas etapas durante las administraciones de Michelle Bachelet, Sebastián Piñera y Gabriel Boric. En algunos casos, los organismos técnicos advirtieron insuficiencias en la línea de base ambiental y falta de certezas respecto del efecto acumulativo sobre el salar, un territorio ya sometido a intensa presión por la minería del litio y del cobre.

La resolución del Comité de Ministros marca un cambio de criterio político y técnico. Desde el Ejecutivo señalaron que la iniciativa incorporó nuevas medidas de mitigación, monitoreo y resguardo ambiental, aunque el detalle de las condiciones aún no ha sido difundido íntegramente.

La aprobación, sin embargo, reactivó las críticas de organizaciones ambientales y sectores académicos, que advierten que el Salar de Atacama enfrenta un escenario de estrés hídrico creciente agravado por el cambio climático. Diversos expertos sostienen que la expansión de proyectos extractivos podría alterar de forma irreversible los balances de agua en el ecosistema.

También se espera una reacción de comunidades indígenas y agrupaciones socioambientales de la región de Antofagasta, varias de las cuales participaron durante años en el proceso de evaluación presentando observaciones y recursos administrativos.

La decisión ocurre en momentos en que Chile intenta consolidar una estrategia nacional del litio orientada a aumentar la producción y atraer inversión privada, en medio de la creciente demanda mundial por minerales críticos para la transición energética. Pero el caso vuelve a poner sobre la mesa una tensión que atraviesa el debate ambiental chileno: cómo acelerar proyectos vinculados a la descarbonización sin profundizar la presión sobre ecosistemas ya vulnerables.

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