La madera gana terreno en Europa como eje de la transición verde

7 mayo, 2026
Troncos cortados, apilados en el bosques

Foto de Ruben Hanssen en Unsplash

La industria forestal europea atraviesa una transformación impulsada por la transición energética y la crisis climática. Un informe de la ONU revela cómo la madera, los biocombustibles y la construcción sostenible están redefiniendo el papel de los bosques en la economía del continente.

Por Equipo de Preservar/ONU Noticias

La industria forestal europea está dejando atrás su imagen ligada únicamente a la explotación de recursos naturales. Un nuevo informe de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE) muestra que el sector se está transformando en un actor clave de la transición energética y climática del continente, impulsado por la construcción baja en carbono, las energías renovables y el desarrollo de materiales bio-basados.

El documento, titulado Forest Tracks: Country Level Market Insights 2025/2026, sostiene que la madera se ha convertido en un componente estratégico para reducir emisiones y fortalecer economías más resilientes frente a la crisis climática.

La transformación ocurre en medio de un escenario económico complejo marcado por inflación, desaceleración del crecimiento y tensiones comerciales. Sin embargo, el sector forestal ha encontrado nuevas oportunidades en actividades vinculadas a la descarbonización.

Uno de los ejemplos más visibles aparece en la República Checa, donde recientes cambios regulatorios permiten levantar edificios de madera de hasta 22,5 metros de altura. La medida busca fomentar materiales de construcción con menor huella de carbono y acelerar modelos urbanos más sostenibles.

En Estonia, en tanto, los biocombustibles sólidos provenientes de recursos forestales ya representan más de un tercio de la producción primaria de energía del país. El informe señala que la biomasa forestal se está convirtiendo en un componente relevante para la seguridad energética europea, especialmente en un contexto de reducción de dependencia de combustibles fósiles.

“La tendencia apunta a un cambio de enfoque: de la mera extracción a la innovación tecnológica y la resiliencia climática”, indica el reporte.

La dimensión climática también aparece con fuerza en países como Irlanda, donde crece el interés por el rol de los bosques como sumideros naturales de carbono. El monitoreo de las reservas forestales se ha transformado en una herramienta central para cumplir metas de reducción de emisiones y avanzar en compromisos internacionales.

En Suecia, por su parte, la silvicultura industrial continúa integrada a cadenas productivas altamente tecnificadas, consolidando un modelo que combina producción forestal, innovación y eficiencia energética.

El informe también advierte que el sector enfrenta amenazas crecientes. Las plagas forestales —como los escarabajos de la corteza en Europa Central— y los incendios forestales en el sur del continente están afectando los volúmenes de cosecha y la salud de los ecosistemas. A ello se suman nuevas exigencias regulatorias derivadas del Reglamento de la Unión Europea contra la Deforestación y de la Ley de Restauración de la Naturaleza.

Estas normativas están impulsando mayores estándares de trazabilidad y transparencia en las cadenas de suministro, además de abrir espacio al desarrollo de mercados de créditos de carbono forestal.

Según la UNECE, el desempeño de la industria forestal europea en los próximos años dependerá de la capacidad de los países para utilizar sus recursos madereros de forma más eficiente y circular, equilibrando las demandas económicas con los compromisos ambientales.

Los 16 países incluidos en el estudio son Armenia, Austria, Chipre, República Checa, Estonia, Finlandia, Alemania, Irlanda, Kirguistán, Países Bajos, Polonia, Portugal, Eslovenia, Suecia, Ucrania y el Reino Unido.

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