La transición energética entra al negocio bancario chileno

14 mayo, 2026
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La entidad presentó un plan de transición hacia el cero neto al 2050 con objetivos sectoriales para esta década y medidas para acelerar la descarbonización de empresas y pymes.

Por Equipo de Preservar

La carrera por alcanzar las emisiones netas cero ya no se libra solo en las industrias más contaminantes. También se juega en el corazón del sistema financiero. Y ahí, Banco Bci busca marcar una diferencia. La entidad presentó su “Plan de Transición Net Zero 2050”, convirtiéndose en el primer banco chileno en formalizar una hoja de ruta climática con metas sectoriales y mecanismos concretos para alinear su negocio con los objetivos globales de descarbonización.

El anuncio llega en un momento en que bancos e inversionistas enfrentan crecientes presiones regulatorias y de mercado para transparentar el impacto climático de sus carteras. En el caso de Bci, el documento plantea una transición que deja atrás los compromisos generales y avanza hacia metas medibles para sectores de alta intensidad de emisiones.

La estrategia fija hitos al 2030 para industrias consideradas críticas. En generación eléctrica, el banco proyecta una reducción del 71% en intensidad de emisiones, impulsada por el financiamiento de energías renovables y el desplazamiento gradual de tecnologías fósiles. En la industria cementera, una de las más difíciles de descarbonizar, la meta apunta a disminuir en 17% las emisiones asociadas a la producción de clinker.

El plan incorpora además por primera vez al transporte marítimo, sector responsable de una parte significativa de las emisiones del comercio global. La meta en este rubro es reducir en 39,4% la intensidad de emisiones al 2030 bajo el enfoque Well-to-Wake, metodología que considera todo el ciclo de vida del combustible utilizado por las embarcaciones.

La sostenibilidad también comienza a instalarse como un criterio interno de gestión corporativa. Parte de las remuneraciones variables de ejecutivos y colaboradores estará ligada a indicadores ambientales, entre ellos el financiamiento verde y el avance de la estrategia de descarbonización.

“En Bci estamos comprometidos con impulsar desde el negocio un efecto positivo en la sociedad, integrando impacto económico, social y ambiental”, señaló Paola Alvano, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la entidad.

La hoja de ruta reconoce además que la transición energética dependerá en gran medida de la capacidad de transformación de sus propios clientes. Por ello, el banco anunció una expansión de instrumentos financieros vinculados a energías renovables, eficiencia energética, uso eficiente del agua y electromovilidad, además del fortalecimiento del programa “PYMEs Sostenibles”, orientado a pequeñas y medianas empresas.

El movimiento de Bci ocurre en medio de una creciente discusión internacional sobre el rol de la banca frente a la crisis climática. Aunque cada vez más instituciones financieras adhieren a compromisos de carbono neutralidad, expertos y organizaciones ambientales han cuestionado la falta de planes verificables y metas intermedias claras. En ese escenario, la formalización de objetivos concretos podría transformarse en un nuevo estándar para la industria financiera chilena.

Más allá del simbolismo, la apuesta revela una señal que comienza a instalarse con fuerza: la transición climática dejó de ser un asunto reputacional y pasó a convertirse en un factor de competitividad económica.

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