La ranita del Pehuenche pone a prueba el equilibrio entre conservación y energía

Foto: ValeCorbalán / Wikipedia
El rechazo de una línea eléctrica en el Alto Maule, tras cinco años de tramitación, enfrenta la protección de una especie en peligro crítico con las necesidades de infraestructura energética de la región. La intervención de Leonardo DiCaprio llevó el conflicto al debate internacional.
Por Equipo de Preservar.
La ranita del Pehuenche se ha convertido en el símbolo de una disputa que va mucho más allá de un pequeño anfibio de los Andes. La Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA) del Maule rechazó el proyecto de interconexión eléctrica Los Cóndores-Río Diamante, una iniciativa destinada a conectar los sistemas eléctricos de Chile y Argentina que llevaba cinco años en tramitación. La decisión llegó después de que Leonardo DiCaprio alertara internacionalmente sobre el riesgo que la infraestructura podía representar para el hábitat de la especie.
El proyecto contemplaba una línea de transmisión de alta tensión en el Alto Maule, en un territorio de alto valor ecológico, paisajístico y turístico. Su rechazo no significa necesariamente que la interconexión eléctrica haya quedado descartada: la resolución abre la posibilidad de reformular el trazado o someter una nueva iniciativa a evaluación ambiental.
La discusión ha adquirido una dimensión política inesperada. La ministra de Energía, Ximena Rincón, cuestionó la intervención del actor estadounidense y defendió la necesidad de compatibilizar la protección ambiental con las necesidades energéticas del Maule.
“Era un proyecto que tenía todos sus informes favorables y nunca estuvo la ranita del Pehuenche en ninguno de los estudios, en ninguna de las discusiones”, afirmó Rincón ante la prensa. La ministra sostuvo además que la alerta sobre el anfibio llegó “a última hora” y que DiCaprio fue contactado por una organización para intervenir en el caso.
La afirmación introduce una de las principales controversias del caso: si la presencia de una especie críticamente amenazada fue suficientemente considerada durante la evaluación ambiental del proyecto o si, por el contrario, el debate sobre sus impactos adquirió relevancia cuando el proceso ya estaba avanzado.
Una especie al borde de la desaparición
La protagonista de la disputa es Alsodes pehuenche, conocida como ranita del Pehuenche. Según la información del Ministerio del Medio Ambiente, el anfibio habita entre los 2.000 y 2.500 metros de altitud, en un área muy restringida de los Andes centrales. La especie está clasificada en Chile como En Peligro Crítico.
Leonardo DiCaprio puso el foco sobre esa fragilidad a través de sus redes sociales. Según Euronews, el actor advirtió que la especie enfrenta “una de sus mayores amenazas” y que quedan menos de 1.000 ejemplares en libertad.
Pero hay una precisión importante en su intervención que se ha perdido parcialmente en la polémica posterior: los conservacionistas no están planteando necesariamente detener la interconexión eléctrica. La alternativa que defendieron es trasladar el proyecto a un área que no agrave el riesgo de extinción de la ranita.
El planteamiento cambia el eje del debate. No se trata únicamente de elegir entre conservación y energía, sino de determinar si una infraestructura considerada necesaria debe necesariamente instalarse en uno de los territorios donde sobrevive una especie sometida a una presión extrema.
El territorio que está en juego
La ranita tampoco enfrenta una sola amenaza. Investigadores y organizaciones ambientales han advertido sobre la alteración de cursos de agua, la presencia de especies introducidas, las actividades ganaderas y los efectos asociados al camino internacional que conecta Chile y Argentina.
A ello se suma el cambio climático. El anfibio depende de cursos de agua de montaña y de un ecosistema particularmente vulnerable a la reducción de nieve y hielo en los Andes. En una especie cuya distribución es tan limitada, cualquier modificación de su hábitat puede tener consecuencias desproporcionadas.
Por eso, la controversia no se reduce a las torres eléctricas. El verdadero conflicto es cómo intervenir un territorio donde biodiversidad, turismo, infraestructura y adaptación climática se superponen.
De una rana local a un debate internacional
La aparición de DiCaprio ha dado una visibilidad global a un conflicto que ya existía en el territorio. Su intervención no originó la discusión ambiental, pero sí consiguió convertir a la ranita del Pehuenche en un asunto internacional.
La ministra Rincón ha cuestionado esa participación por considerar que la advertencia llegó cuando el proceso llevaba años de evaluación. Los defensores del proyecto, en tanto, reivindican la necesidad de asegurar infraestructura energética para la región. Del otro lado, científicos y organizaciones conservacionistas sostienen que la urgencia energética no debería traducirse en intervenir uno de los últimos refugios de una especie al borde de la extinción.
El punto de encuentro podría estar precisamente en aquello que DiCaprio planteó: no necesariamente abandonar la infraestructura, sino buscar otra ubicación.
La resolución de la autoridad ambiental no cierra el conflicto. Lo desplaza hacia una pregunta más difícil y, probablemente, más relevante para el futuro de Chile: cómo construir la infraestructura necesaria para una economía electrificada sin repetir la lógica de que los ecosistemas más frágiles son siempre los que deben asumir los costes de la transición.
En el Alto Maule, la pequeña ranita ha terminado poniendo ese dilema en primer plano.



