La IA acelera la reducción del metano con alertas que ya evitan millones de emisiones

18 julio, 2026
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Foto: Unsplash/Anne Nygård

Un sistema impulsado por inteligencia artificial transforma datos satelitales en alertas que permiten detectar y frenar fugas de metano, uno de los gases más dañinos para el clima, con resultados que ya tienen un impacto medible.

Por Equipo de Preservar/ONU Noticias

La inteligencia artificial está dejando de ser una promesa para convertirse en una herramienta concreta en la lucha contra la crisis climática. Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) revela que el uso de algoritmos para analizar imágenes satelitales ya ha permitido impulsar más de 40 acciones de mitigación de emisiones de metano, con un beneficio climático equivalente a retirar de circulación cerca de 24 millones de automóviles de gasolina durante un año.

El avance se apoya en el Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (MARS), desarrollado por el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO). La plataforma utiliza inteligencia artificial para procesar millones de observaciones captadas por satélites, identificar grandes emisiones y enviar notificaciones a gobiernos y empresas para que actúen antes de que el daño ambiental aumente.

La magnitud de la información disponible explica el papel decisivo de estas herramientas. Cada año, más de 30 satélites registran datos sobre emisiones de metano en todo el planeta, un volumen imposible de revisar manualmente con la rapidez que exige la respuesta climática. Según el informe, la inteligencia artificial permite a los analistas procesar entre 12 y 15 veces más información sin sacrificar el rigor científico y detectar entre el 80 % y el 85 % de las emisiones que posteriormente son confirmadas por especialistas.

Desde 2023, el sistema ha analizado más de 1,3 millones de observaciones satelitales y ha contribuido a reducir unas 1,2 millones de toneladas de metano. Sin embargo, el PNUMA subraya que la tecnología no sustituye el criterio humano: cada alerta es revisada y validada por expertos antes de ser enviada a las autoridades o a las empresas responsables.

El metano es considerado uno de los principales aceleradores del calentamiento global. Aunque permanece en la atmósfera mucho menos tiempo que el dióxido de carbono, su capacidad para retener calor es unas 80 veces superior durante sus primeros 20 años. Reducir sus emisiones puede traducirse en beneficios casi inmediatos para el clima, además de mejorar la calidad del aire y favorecer la productividad agrícola.

Por ahora, MARS concentra su trabajo en las emisiones procedentes del sector del petróleo y el gas, pero el sistema ya se está ampliando para incluir minas de carbón y residuos. La intención es extender el uso de estas capacidades a otros desafíos ambientales donde la velocidad de análisis puede marcar la diferencia.

«El metano es solo el principio», sostiene Martin Krause, director de la División de Cambio Climático del PNUMA. A su juicio, el mayor aprendizaje es que la inteligencia artificial puede convertir la creciente cantidad de datos ambientales en decisiones útiles y rápidas, siempre que se combine con el conocimiento científico y mecanismos de verificación independientes.

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