Guantes desechables podrían transformarse en capturadores de CO₂

17 junio, 2026
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Foto: Pavel Danilyuk / Pexels

Una investigación de la Universidad de Aarhus abre una vía inédita para reutilizar miles de millones de guantes de nitrilo que hoy terminan en vertederos o incineradoras, convirtiéndolos en materiales capaces de atrapar dióxido de carbono.

Por Equipo de Preservar

Cada año se producen más de 100.000 millones de guantes de goma nitrílica en el mundo. Utilizados masivamente en hospitales, laboratorios e industrias, estos elementos de protección tienen una vida útil de apenas unos minutos u horas, pero dejan tras de sí un problema ambiental de enormes proporciones: la inmensa mayoría termina incinerada o enterrada en rellenos sanitarios.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, desarrolló una tecnología que podría cambiar ese destino. En lugar de convertirse en residuos que generan nuevas emisiones, los guantes usados podrían transformarse en materiales capaces de capturar dióxido de carbono (CO₂), uno de los principales gases responsables del calentamiento global.

El hallazgo, publicado en la revista científica CHEM, fue liderado por el investigador Simon Kildahl, del Departamento de Química de esa universidad. El trabajo propone una solución que combina dos desafíos ambientales en una misma estrategia: reducir la acumulación de residuos plásticos complejos y aumentar la capacidad de captura de carbono.

“En nuestros experimentos transformamos el guante para que capture CO₂ en lugar de convertirse en un residuo que libera dióxido de carbono y otros gases nocivos durante la incineración”, explicó Kildahl.

De residuo problemático a herramienta climática

Los guantes de nitrilo están fabricados a partir de polímeros sintéticos derivados del petróleo. A diferencia de una botella de plástico convencional, estos materiales son especialmente difíciles de reciclar debido a su composición química, por lo que suelen terminar quemados.

La nueva técnica consiste en triturar los guantes y someterlos a una reacción química utilizando hidrógeno y un catalizador basado en rutenio. El resultado es un material capaz de adsorber CO₂ proveniente de gases industriales, como los emitidos por centrales energéticas o plantas de combustión.

Una de las características más prometedoras del proceso es que el material puede regenerarse. Al calentarlo, libera el dióxido de carbono capturado para que este sea almacenado de forma permanente bajo tierra o reutilizado en procesos industriales como los sistemas Power-to-X, que convierten el CO₂ en combustibles o productos químicos. Después de ello, el material queda listo para volver a capturar nuevas emisiones.

La investigación forma parte de los trabajos del Centro de Investigación sobre CO₂ de la Fundación Novo Nordisk, una red internacional que busca desarrollar tecnologías para retirar carbono de la atmósfera y avanzar hacia una economía baja en emisiones.

Economía circular para enfrentar la crisis climática

La propuesta destaca por una característica poco habitual en las tecnologías de captura de carbono: utiliza residuos como materia prima.

Actualmente, muchos materiales empleados para capturar CO₂ requieren procesos industriales que dependen de recursos fósiles. Esto genera una contradicción ambiental, ya que la fabricación de esos productos puede reducir parte del beneficio climático que buscan alcanzar.

Según el investigador danés, aprovechar un flujo de residuos tan abundante como los guantes desechables permite evitar la extracción de nuevas materias primas y avanzar hacia modelos de economía circular. En este caso, prácticamente todos los átomos que componen el material capturador provienen de un residuo que hoy no tiene una segunda vida útil.

La relevancia de este tipo de innovaciones es creciente. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha señalado que para limitar el calentamiento global será necesario retirar de la atmósfera entre 5.000 y 16.000 millones de toneladas de CO₂ al año hacia 2050. Alcanzar esa meta requerirá desplegar tecnologías de captura a gran escala, tanto en instalaciones industriales como directamente desde el aire.

Aunque el método desarrollado en Dinamarca aún se encuentra en fase experimental, sus resultados muestran cómo un producto asociado al consumo masivo y al descarte puede convertirse en parte de la solución climática. En un contexto marcado por la urgencia de reducir emisiones y disminuir la generación de residuos, la investigación apunta a un principio cada vez más relevante: aquello que hoy se considera basura podría transformarse en un recurso estratégico para la transición ecológica.

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