Electromovilidad en Chile: Una paradoja preocupante

8 marzo, 2024
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Chile lidera la electromovilidad en el transporte urbano de pasajeros a nivel regional, solo superado por China. Sin embargo, mientras que el país ha invertido y avanzado en políticas públicas para la electrificación de buses urbanos, la misma atención no se ha dado al transporte interurbano de larga distancia.

Por Santiago Echeverría, Managing Director FlixBus Chile

Chile es líder regional en electromovilidad en el transporte de pasajeros urbano, siendo sólo superado por China. En los últimos años, el Gobierno ha realizado grandes inversiones, desarrollado una política pública al respecto y se ha anotado grandes logros que desde la capital avanzan hacia regiones. Por eso, resulta una paradoja preocupante que cuando de viajes interurbanos se trata, sobre todo en aquellos de larga distancia, la transformación energética esté descuidada, abandonada a esfuerzos individuales y llena de obstáculos que a estas alturas resultan incomprensibles.

Los beneficios que incorporan a la sociedad los buses eléctricos en los viajes interurbanos son similares a los que se registran en las ciudades. Contribuyen a la innovación, reducen la  contaminación,  ayudan al combate del cambio climático y suman menos polución acústica al medioambiente. Sin embargo, las autoridades no sólo no han implementado una política pública orientada a fomentar la incorporación de esta tecnología en los viajes interurbanos, sino que además, no han tomado medidas mínimas para despejar el camino para que aquellos que quieren adoptarlas puedan hacerlo.

En este camino, el impedimento principal es la, a estas alturas, inexplicable vigencia de una normativa a todas luces obsoleta, como lo es la normativa vigente de Peso por Eje -que establece un límite al tonelaje máximo que puede tener un vehículo que transita por las carreteras, con cuantiosas multas para quienes lo exceden-. A pesar de todas las ventajas que ofrecen los buses eléctricos, por su naturaleza, ellos son más pesados que sus contrapartes de combustión interna. Y si a ello se agregan pasajeros, maletas y otros elementos, fácilmente traspasa los límites establecidos, haciendo casi imposible cumplir la reglamentación. Pero esta disposición fue promulgada cuando la realidad de la infraestructura vial era otra, y es hora de que el Ministerio de Obras Públicas y los legisladores impulsen como primera etapa una modernización normativa para avanzar hacia una estrategia nacional de movilidad eléctrica de larga distancia, similar a lo establecido en el sector urbano.

Solo así podremos finalmente avanzar a una política realmente integral, que potencie  alternativas de movilización más eficiente y accesibles a lo largo de todo Chile.  Esto también presenta un escenario con grandes oportunidades para la innovación y la adopción de prácticas más sustentables en toda la ciudadanía.

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