El océano entra en una zona de riesgo por clima, contaminación y sobreexplotación

Foto: Ken Findlay
El Tercer Informe Mundial sobre los Océanos de Naciones Unidas advierte que los ecosistemas marinos se acercan a puntos críticos de deterioro. El calentamiento acelerado, la contaminación por plásticos y la pérdida de biodiversidad amenazan uno de los principales sistemas de soporte de vida del planeta.
Por Equipo de Preservar
Cada 8 de junio, el Día Mundial de los Océanos invita a mirar hacia una realidad incómoda: el mayor ecosistema de la Tierra está sometido a una presión creciente. Así lo concluye el Tercer Informe Mundial sobre los Océanos, la evaluación más completa realizada hasta la fecha por Naciones Unidas sobre el estado del medio marino.
El diagnóstico es contundente. El océano, que cubre más del 70% de la superficie del planeta y regula el clima global, enfrenta una crisis cada vez más profunda provocada por el cambio climático, la contaminación, la sobrepesca y la pérdida de biodiversidad. Aunque continúa desempeñando funciones esenciales para la vida humana, su capacidad de sostener esos servicios muestra señales de deterioro acelerado.
Un regulador climático bajo presión
El informe recuerda que el océano ha absorbido más del 90% del exceso de calor generado por las actividades humanas y cerca del 30% del dióxido de carbono emitido por la quema de combustibles fósiles. Sin embargo, esta función amortiguadora tiene consecuencias.
Desde 2018 se ha producido aproximadamente el 16% del aumento total del contenido de calor oceánico registrado desde 1955. Al mismo tiempo, el nivel medio del mar continúa aumentando a un ritmo cada vez mayor: pasó de menos de 2 milímetros por año antes de 2015 a 4,3 milímetros anuales en 2023.
Los científicos también alertan sobre la expansión de las zonas oceánicas con bajo contenido de oxígeno, que han aumentado en 4,5 millones de kilómetros cuadrados durante los últimos 50 años. La acidificación del océano sigue avanzando debido a la absorción de CO₂, mientras que la extensión del hielo marino en el Ártico continúa disminuyendo. Según el informe, el océano Ártico podría quedar completamente libre de hielo durante septiembre hacia mediados de este siglo.
Estas transformaciones físicas y químicas están alterando el funcionamiento de ecosistemas completos y afectando actividades humanas que dependen directamente del mar.
Biodiversidad en retroceso y contaminación persistente
Los efectos del cambio climático se suman a otras presiones de origen humano. La contaminación marina continúa creciendo, especialmente por plásticos, productos farmacéuticos y sustancias químicas persistentes.
El documento señala que los microplásticos ya afectan a todos los ecosistemas marinos conocidos y existen evidencias de impactos sobre más de 4.000 especies. La filtración de residuos plásticos al océano sigue aumentando debido a una gestión deficiente de los desechos, la abrasión de materiales y diversas actividades marítimas.
La biodiversidad tampoco escapa a esta tendencia. Desde el plancton hasta los mamíferos marinos, prácticamente todos los grupos biológicos presentan señales de presión. Los arrecifes de coral figuran entre los ecosistemas más amenazados. Las olas de calor marinas y el aumento sostenido de la temperatura del agua están provocando eventos masivos de blanqueamiento y mortalidad.
Las proyecciones son preocupantes: si el calentamiento global supera los 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales, hasta el 90% de los arrecifes de coral podría desaparecer. El Caribe ya ha perdido cerca del 80% de su cobertura coralina desde la década de 1970.
El informe también identifica retrocesos significativos en manglares, marismas y praderas marinas, ecosistemas fundamentales para la captura de carbono, la protección costera y la conservación de la biodiversidad.
Pese a este escenario, los expertos destacan algunos avances. La expansión de áreas marinas protegidas, el desarrollo de corredores ecológicos oceánicos y la entrada en vigor del nuevo acuerdo internacional para la protección de la biodiversidad en aguas internacionales representan señales positivas de cooperación global.
Sin embargo, la conclusión central del informe es clara: la salud del océano y la de las sociedades humanas están estrechamente vinculadas. La degradación de los ecosistemas marinos amenaza la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, la protección climática y el bienestar de miles de millones de personas.
En el Día Mundial de los Océanos, la advertencia de Naciones Unidas es inequívoca: proteger el océano ya no es solo una cuestión ambiental, sino una condición indispensable para el futuro del planeta.



