El calor extremo amenaza con cambiar para siempre el Mundial de fútbol

13 junio, 2026
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Foto: picselweb / Pixabay

Uno de cada cuatro partidos del Mundial 2026 podría disputarse bajo condiciones de calor peligrosas. Expertos advierten que el cambio climático ya está modificando el juego y poniendo en riesgo a jugadores y aficionados.

Por Equipo de Preservar/Noticias ONU

El Mundial de 2026 será el más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos repartidos entre Estados Unidos, México y Canadá. Pero el torneo también podría convertirse en una demostración de cómo el cambio climático está transformando incluso los eventos deportivos más populares del planeta.

Un informe difundido por ONU Cambio Climático y elaborado con datos de World Weather Attribution advierte que 26 de los 104 encuentros programados podrían disputarse bajo niveles de calor considerados peligrosos para la salud de los futbolistas. En cinco de ellos, las condiciones alcanzarían umbrales en los que los especialistas recomiendan incluso posponer los partidos.

La alerta se basa en la temperatura de bulbo húmedo global (WBGT), un indicador que combina temperatura, humedad, radiación solar y velocidad del viento para medir el estrés térmico que experimenta el cuerpo humano. Según los expertos, a partir de los 28 grados WBGT aumenta significativamente el riesgo de enfermedades relacionadas con el calor y disminuye el rendimiento físico.

Las ciudades más expuestas se encuentran principalmente en el sur y el interior de Estados Unidos, además de varias sedes mexicanas. Estadios ubicados en Miami, Kansas City o Filadelfia presentan una elevada probabilidad de registrar condiciones extremas durante el torneo. Sin embargo, incluso ciudades tradicionalmente más templadas, como Toronto o Vancouver, no están exentas de episodios de calor severo.

Un fútbol más lento y menos intenso

El impacto del calor no se limita a la salud de los jugadores. También modifica la forma de jugar. Los estudios citados por ONU Cambio Climático muestran que las altas temperaturas reducen la distancia recorrida por los futbolistas, disminuyen la intensidad de los esfuerzos y favorecen planteamientos tácticos más conservadores.

La experiencia reciente del Mundial de Clubes de 2025 ofreció una señal de advertencia. Un análisis basado en 57 partidos reveló que más de la mitad de los encuentros se disputaron bajo condiciones de riesgo extremo por calor. Durante el torneo se registraron desmayos entre periodistas y aficionados, mientras varios jugadores solicitaron ser sustituidos debido al agotamiento.

Según el informe, casi la mitad de los partidos del Mundial 2026 tienen al menos un 50% de probabilidades de verse afectados por temperaturas que perjudican el rendimiento deportivo. En total, 97 de los 104 encuentros enfrentarán una mayor probabilidad de condiciones limitantes debido al calentamiento global.

Los aficionados, los más vulnerables

Mientras los futbolistas disponen de equipos médicos, pausas de hidratación y sistemas de enfriamiento, los aficionados estarán mucho más expuestos. De las 16 sedes del torneo, solo tres cuentan con aire acondicionado, una medida que además resulta insuficiente para proteger a quienes pasan horas en zonas de acceso, estacionamientos, transporte público o espacios de celebración al aire libre.

“El calor formará parte de la historia del torneo, tanto en el terreno de juego como en las gradas y en las ciudades anfitrionas”, advierte ONU Cambio Climático.

Las proyecciones a largo plazo son aún más preocupantes. Para 2050, catorce de las dieciséis sedes mundialistas podrían enfrentar condiciones consideradas inseguras sin medidas de adaptación adicionales. En once de ellas, los expertos estiman que el calor podría hacer imposible la realización segura de partidos en determinados periodos del año.

El desafío va más allá del deporte

Para Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, el fenómeno tiene una causa clara. “El planeta se está calentando tras más de un siglo quemando combustibles fósiles. Y ahora lo estamos notando en todas partes”, señaló durante la presentación de la campaña.

Aunque reconoció la importancia de las medidas de adaptación implementadas por el fútbol profesional, como pausas para hidratarse o protocolos especiales frente al calor, insistió en que la solución de fondo pasa por reducir las emisiones derivadas del uso de carbón, petróleo y gas.

El mensaje es contundente: proteger el futuro del fútbol implica también proteger el clima. Y lo que ocurra en los estadios del Mundial 2026 podría convertirse en una de las señales más visibles de un fenómeno que ya afecta a comunidades, economías y ecosistemas en todo el mundo.

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