La Tierra se acerca a una década de calor sin precedentes

7 junio, 2026
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Foto: OMM/Muhammad Amdad Hossain

La Organización Meteorológica Mundial advierte que existe un 91% de probabilidad de que al menos un año entre 2026 y 2030 supere el umbral de 1,5 °C fijado por el Acuerdo de París. Los expertos llaman a acelerar la adaptación y la reducción de emisiones.

Por Equipo de Preservar/Noticias ONU

La crisis climática entra en una nueva fase. El planeta se encamina hacia un periodo de calor sin precedentes, según la más reciente actualización de las predicciones climáticas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que anticipa una sucesión de años excepcionalmente cálidos entre 2026 y 2030, con impactos cada vez más visibles sobre ecosistemas, recursos hídricos y comunidades humanas.

El informe Predicciones Climáticas Anuales a Decenales 2026-2035, elaborado con la participación de 13 centros científicos internacionales y basado en 250 simulaciones climáticas, concluye que existe un 86% de probabilidades de que durante los próximos cinco años se registre un nuevo récord anual de temperatura global, superando incluso el máximo alcanzado en 2024.

Las proyecciones indican que la temperatura media del planeta se ubicará entre 1,3 °C y 1,9 °C por encima de los niveles preindustriales registrados entre 1850 y 1900. Además, la ONU estima en un 91% la probabilidad de que al menos uno de los años comprendidos entre 2026 y 2030 sobrepase temporalmente el límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París.

La OMM aclara que estas cifras no significan necesariamente el incumplimiento de dicho acuerdo. El objetivo climático internacional se evalúa sobre promedios de largo plazo, cercanos a los 20 años, y no sobre registros anuales aislados. Sin embargo, la organización advierte que cada décima de grado adicional incrementa la frecuencia y severidad de fenómenos extremos.

Un calentamiento con impactos desiguales

El informe destaca que el calentamiento continuará manifestándose de manera desigual según las regiones. El Ártico seguirá siendo una de las zonas más vulnerables, calentándose a una velocidad superior a tres veces la media global. Durante los inviernos, algunas áreas podrían registrar temperaturas hasta 2,8 °C por encima de los valores recientes, acelerando la pérdida de hielo marino en sectores como los mares de Barents y Bering.

Las precipitaciones también mostrarán contrastes significativos. Mientras regiones como el Sahel africano, el norte de Europa, Alaska y Siberia podrían experimentar condiciones más húmedas, la Amazonía enfrentaría un escenario más seco, aumentando el riesgo de incendios forestales y estrés hídrico. En el sureste europeo, en cambio, los modelos sugieren una posible recuperación de los patrones de lluvia invernal tras varios años marcados por la sequía.

Los científicos también observan señales que favorecen el desarrollo de condiciones asociadas al fenómeno de El Niño durante este periodo, especialmente entre 2027 y 2028. Según los modelos, existe un 64% de probabilidad de que las temperaturas superficiales del Pacífico tropical se mantengan por encima de lo normal. De confirmarse este escenario, podrían intensificarse fenómenos como olas de calor, inundaciones y sequías en distintas regiones tropicales y subtropicales del mundo.

A diferencia de las proyecciones climáticas de largo plazo, que suelen abarcar varias décadas, este informe incorpora el estado actual de variables clave como la temperatura de los océanos y la extensión del hielo marino para estimar con mayor precisión lo que podría ocurrir en los próximos años. Esta información resulta especialmente útil para que gobiernos, municipios y sectores productivos planifiquen medidas de adaptación. Desde la gestión de recursos hídricos hasta la preparación de sistemas sanitarios o infraestructuras urbanas, las predicciones permiten anticipar riesgos y reducir impactos.

La OMM insiste en que el escenario descrito no debe interpretarse como una sentencia irreversible. Por el contrario, sostiene que aún existe margen para influir en el clima futuro mediante la reducción de emisiones y el fortalecimiento de políticas de adaptación.

«Estas predicciones no son una sentencia, sino una brújula», señalan los expertos de la organización. Un recordatorio de que el rumbo actual conduce a un planeta más cálido, pero también de que las decisiones adoptadas hoy seguirán definiendo el clima de las próximas décadas.

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