Chile quiere reciclar, pero menos del 10% de los residuos logra recuperarse

Foto: Hiago Rocha / Pexels
Más de la mitad de los chilenos asegura reciclar, pero la realidad de los residuos domiciliarios muestra una brecha profunda entre la voluntad y la práctica. El desafío pasa cada vez más por facilitar el acceso a sistemas que permitan convertir esa intención en resultados.
Por Equipo de Preservar
Según la Encuesta Nacional de Reciclaje y Reutilización Reciclando-Ando 2025, el 53% de las personas declara reciclar. Sin embargo, menos del 10% de los residuos domiciliarios efectivamente se recupera en Chile, de acuerdo con datos del Ministerio del Medio Ambiente. En el caso de los residuos orgánicos, la distancia también es significativa: un 54% afirma que le gustaría compostar, pero solo un 17% lo hace.
La dimensión del problema queda aún más clara al mirar el destino de los residuos. La OCDE advierte que Chile envía a rellenos sanitarios más del 90% de sus residuos municipales, uno de los porcentajes más elevados entre los países de la organización.
En la Región Metropolitana, la gestión de los residuos aparece además vinculada a un desafío más amplio: la capacidad de las ciudades para responder al cambio climático. El Índice de Municipios Inteligentes de la Región Metropolitana (IMI-RM), desarrollado por Sé Santiago —programa Transforma de Corfo Metropolitano, ejecutado por la Corporación Regional de Desarrollo con apoyo del Gobierno de Santiago—, situó la sustentabilidad ambiental como la dimensión con mayores brechas entre las 52 comunas de la capital, con un promedio de apenas 26,3 puntos sobre 100.
“Los efectos del cambio climático ya los estamos viviendo y nos obligan a cambiar la manera en que planificamos y gestionamos nuestra ciudad”, señala Claudio Orrego, gobernador de Santiago. El desafío, agrega, no pasa solo por adaptarse, sino también por reducir los impactos ambientales, gestionar mejor los residuos y utilizar de manera más eficiente los recursos.
De la conciencia a la infraestructura
El diagnóstico apunta a que la tecnología puede ayudar a cerrar la distancia entre lo que los ciudadanos quieren hacer y lo que efectivamente pueden hacer. El IMI-RM plantea que disponer de dispositivos interconectados permite realizar un seguimiento más preciso de la gestión de residuos y generar información útil para avanzar en reciclaje, economía circular y adaptación al cambio climático.
“El Índice nos permite identificar dónde están nuestras principales brechas y dónde debemos concentrar los esfuerzos”, afirma Nicole Sáez, gerenta general de la Corporación de Desarrollo Regional de Santiago, quien subraya que la sustentabilidad requiere coordinación entre municipios, sector público, empresas y ciudadanía.
La urgencia no es menor para Chile. El país cumple siete de los nueve criterios de vulnerabilidad frente al cambio climático establecidos por Naciones Unidas, debido a factores como sus zonas costeras bajas, ecosistemas montañosos, áreas áridas y semiáridas, territorios expuestos a sequías y desertificación y zonas susceptibles a desastres naturales.
En ese contexto, reducir, reutilizar y valorizar los residuos constituye una pieza más de una estrategia que debe combinar adaptación y mitigación. Cada residuo que deja de terminar en un relleno sanitario supone, además, una oportunidad para aprovechar mejor los recursos y reducir impactos ambientales.
“Existe una brecha crítica: más de la mitad del país quiere reciclar, pero no alcanzamos ni el 10% de efectividad”, sostiene Solange Arredondo, gerenta de Sé Santiago. A su juicio, el reto ya no consiste únicamente en generar conciencia, sino en proporcionar herramientas que permitan transformar el compromiso ciudadano en resultados concretos.
Entre las iniciativas disponibles aparecen soluciones orientadas a la economía circular y la valorización de residuos, plataformas para coordinar a municipios, vecinos y recicladores y sistemas que permiten incorporar trazabilidad a los procesos de gestión. Son parte del “Catálogo de 100 Soluciones para la Ciudad”, impulsado por Sé Santiago para acercar tecnologías e iniciativas a los territorios.
La conclusión es sencilla, pero revela uno de los principales obstáculos de la transición hacia ciudades más sostenibles: la voluntad ciudadana, por sí sola, no basta. Si el 53% de los chilenos dice reciclar y menos del 10% de los residuos domiciliarios termina siendo efectivamente recuperado, el desafío está en construir las condiciones para que separar, reutilizar y reciclar dejen de ser actos aislados y se conviertan en parte habitual de la gestión urbana.



