Cero Emisiones: Acelerar la Transformación

22 septiembre, 2026
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El Día de las Cero Emisiones plantea una pregunta clave para Chile: cómo transformar sus ventajas en energías renovables en acciones concretas que aceleren la descarbonización. En esta columna, Christian Candela, CEO de Siemens Chile, aborda el papel de la tecnología, la electrificación y la eficiencia energética para avanzar hacia una economía baja en emisiones.

Por Christian Candela, CEO Siemens Chile

El Día de las Cero Emisiones invita a reflexionar sobre los avances frente al cambio climático y a preguntarnos si estamos actuando a la velocidad que la emergencia exige.

Chile cuenta con una hoja de ruta ambiciosa y condiciones privilegiadas para transitar hacia una economía baja en emisiones. El desafío inmediato es convertir esa ventaja en acción: acelerar la adopción tecnológica y traducir esas soluciones en cambios concretos para la industria, las empresas y la sociedad.

La Estrategia Climática de Largo Plazo fija que el 80% de la generación eléctrica deberá provenir de fuentes renovables al 2030, y la Ley Marco de Cambio Climático establece la meta de carbono neutralidad a más tardar en 2050.

Son objetivos exigentes, pero también una oportunidad para impulsar una nueva matriz productiva. Nuestro país ha demostrado que, con visión a largo plazo, puede acelerar el cambio y llevar la transformación energética más allá de la generación, integrándola a toda la actividad productiva.

Para la industria, la transición se traduce en medidas concretas: electrificar procesos, elevar la eficiencia energética, automatizar controles y digitalizar la operación, junto con una gestión inteligente de la energía. Herramientas como la inteligencia artificial, los gemelos digitales y los sistemas de gestión energética ya están disponibles y permiten anticipar fallas, optimizar consumos y mejorar la productividad de forma medible.

En sectores estratégicos para el país como minería, industria manufacturera, transporte e infraestructura, la transición energética, no es solo una exigencia ambiental; es también una oportunidad de competitividad. Operar con mayor eficiencia, con menor consumo energético y con menos dependencia de combustibles fósiles hace a las empresas más productivas y resilientes.

Lograrlo requiere acelerar la inversión, fortalecer el capital humano, adaptar marcos regulatorios y mejorar la coordinación entre sector público, privado y academia. No se trata solo de tecnología: es convertir capacidades en proyectos escalables y resultados tangibles.

Chile tiene una ventaja, no estamos comenzando desde cero. Contamos con recursos renovables excepcionales, experiencia y una industria que está incorporando soluciones para avanzar hacia operaciones más eficientes y sostenibles. El desafío ahora es convertir esa ventaja en acción y acelerar la transformación.

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