Una Bip! para el puma y un llamado a proteger la vida silvestre

WWF Chile y Metro de Santiago lanzarán una tarjeta Bip! conmemorativa para visibilizar al gran felino y promover una relación más armónica entre las personas y la fauna silvestre.
Por Equipo de Preservar.
El puma, el mayor felino que habita Chile y el segundo más grande de América, llegará desde el lunes 31 de agosto a la red del Metro de Santiago convertido en protagonista de una tarjeta Bip! conmemorativa. La iniciativa de WWF Chile busca aprovechar el Día Mundial del Puma, que se celebra el 30 de agosto, para acercar a la ciudadanía a una especie clave para el equilibrio de los ecosistemas.
La tarjeta estará disponible en las estaciones Tobalaba, San Pablo, Cal y Canto, Quinta Normal, Plaza Puente Alto, Plaza Maipú, Los Leones, Manquehue y Escuela Militar. La iniciativa estará acompañada por una campaña de difusión durante septiembre en la red de transporte.
Más allá del gesto simbólico, la campaña busca poner en primer plano el papel ecológico de un animal cuya presencia se extiende desde el extremo norte de Chile hasta la Patagonia. Como depredador tope, el puma regula naturalmente las poblaciones de sus presas y contribuye a la conservación de numerosas especies.
“Su presencia es, en muchos sentidos, una señal de que los ecosistemas siguen funcionando. Cuando lo protegemos, también protegemos bosques, estepas, montañas y humedales”, señala Liliana Ortiz, coordinadora de Estrategia y Ciencia de WWF Chile.
Del conflicto a la coexistencia
La conservación del puma, sin embargo, enfrenta desafíos que van más allá de la protección de su hábitat. Las interacciones entre las personas, la fauna silvestre y las actividades productivas, especialmente la ganadería, siguen siendo uno de los principales puntos de tensión.
WWF propone abordar este escenario mediante la metodología Del Conflicto a la Coexistencia (C2C), un enfoque que busca superar las respuestas meramente reactivas y construir soluciones junto a las comunidades que comparten el territorio con los grandes carnívoros.
“Los conflictos entre personas y fauna rara vez son solo ecológicos: también involucran factores sociales, económicos y culturales”, explica Ortiz. La metodología, añade, apunta a pasar de la gestión del conflicto a la construcción de soluciones compartidas, con experiencias que incluyen cámaras trampa, mejoras en cercos y sistemas de disuasión no letales desarrollados junto a productores.
El planteamiento parte de una premisa: eliminar por completo los conflictos resulta poco realista allí donde las personas y la fauna comparten espacio y recursos. El objetivo, por tanto, es reducirlos mediante una gestión participativa que involucre a comunidades locales, pueblos indígenas, instituciones públicas, academia y sector privado.
Chile tiene, según WWF, una oportunidad para convertirse en referente en la coexistencia entre las personas y los grandes carnívoros, mediante prevención, educación, monitoreo participativo y planificación territorial. En ese camino, la organización también anunció una alianza con Christian Dior Parfums para impulsar acciones de conservación del puma y de coexistencia en distintos territorios del país.
La tarjeta Bip! es, así, una puerta de entrada a una discusión mayor. El desafío no consiste solo en admirar al puma como un símbolo de la naturaleza chilena, sino en decidir cómo convivir con él. Su conservación dependerá, en buena medida, de la capacidad de construir una relación menos basada en la confrontación y más cercana a la coexistencia entre las personas y la naturaleza.



