Tuta, la ballena jorobada que conecta Perú, Chile y la Antártida

22 septiembre, 2026
Ballena-Jorobada

Foto: Silvana Palacios / Pexels

El seguimiento satelital de una ballena jorobada ha permitido reconstruir un viaje de más de 11.000 kilómetros entre Perú, Chile y la Antártida, aportando nuevas evidencias sobre la conectividad de las rutas migratorias del Pacífico Oriental.

Por Equipo de Preservar.

Tuta volvió a aparecer frente a las costas de Chile después de completar su viaje hasta la Península Antártica y emprender el retorno hacia Perú. La ballena jorobada (Megaptera novaeangliae), marcada en el norte peruano, lleva cerca de 320 días con transmisión satelital activa y su recorrido de ida y vuelta supera ya los 11.000 kilómetros.

El registro constituye, según sus investigadores, el primer seguimiento satelital de una ballena jorobada desde Perú hasta la Antártida y, ahora, permite documentar también su trayecto de regreso. El desplazamiento conecta aguas de Perú y Chile con las zonas de alimentación antárticas y ofrece una mirada sobre la escala geográfica de las rutas que utilizan estos grandes cetáceos.

Tuta llegó a la Antártida en febrero, después de 89 días de migración continua y más de 6.800 kilómetros de recorrido. Allí alcanzó una zona de alimentación sustentada por el krill antártico. Antes de iniciar su desplazamiento hacia el sur, había permanecido durante varias semanas en la bahía de Sechura, en Piura.

Una ruta que atraviesa fronteras

El seguimiento fue realizado mediante un trabajo coordinado entre WWF Perú, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) y otras instituciones científicas y organizaciones regionales, incluidas entidades chilenas.

El recorrido de Tuta pone de manifiesto una característica central de la conservación marina: las especies migratorias no reconocen las fronteras políticas. Proteger una zona de alimentación o reproducción puede resultar insuficiente si los corredores que conectan esos espacios permanecen expuestos a amenazas.

“El emocionante viaje de Tuta muestra lo relevante que es el trabajo conjunto y coordinado, más allá de las fronteras”, señala Yacqueline Montecinos, coordinadora de Biodiversidad Marina y Políticas Oceánicas de WWF Chile. A su juicio, el seguimiento refuerza la necesidad de que los países situados a lo largo de estas rutas colaboren para proteger a especies cuyo ámbito de desplazamiento puede abarcar miles de kilómetros.

El Corredor Azul del Pacífico Oriental

El viaje de Tuta se enmarca en la iniciativa del Corredor Azul del Pacífico Oriental, impulsada por WWF y liderada desde Chile. La propuesta busca conservar las rutas migratorias de especies marinas y mantener la conectividad entre sus áreas de alimentación, reproducción y crianza.

El corredor se extiende desde la Antártida y el sur de Chile hasta Alaska. Entre las amenazas que enfrenta esta conectividad se encuentran las colisiones con embarcaciones, el ruido submarino, la pesca incidental, la contaminación y los efectos del cambio climático.

El seguimiento de Tuta aporta así una evidencia concreta sobre la dimensión regional de estas rutas. Su recorrido entre el Pacífico sudamericano y la Antártida muestra que la conservación de las ballenas requiere mirar el océano como un sistema conectado y no como una suma de espacios aislados.

La iniciativa del Corredor Azul busca consolidarse, además, como una Solución basada en la Naturaleza (SbN), orientada a conservar los ecosistemas marinos y reducir las presiones que afectan a las especies migratorias.

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