Necropsia de ballena jorobada varada en Coquimbo busca esclarecer su muerte

Gabriel Aguilera Foto: Orellana y Jean Pierre Angel González.
El ejemplar, un macho juvenil, fue encontrado en Punta de Teatinos. Sernapesca activó el protocolo de varamiento y convocó a especialistas para obtener muestras y determinar las posibles causas del deceso.
Por Equipo de Preservar.
Una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) fue encontrada muerta tras varar en el sector de Punta de Teatinos, en la Región de Coquimbo, un episodio que movilizó a especialistas de distintas instituciones para intentar establecer qué provocó la muerte del cetáceo.
Tras corroborarse el hallazgo, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) activó el protocolo correspondiente y coordinó la realización de una necropsia con profesionales especializados en fauna silvestre y mamíferos marinos. El procedimiento incluyó la toma de muestras que serán sometidas a análisis antes de establecer conclusiones sobre el origen del fallecimiento.
Según explicó Gerardo Cerda, encargado regional de la Unidad de Conservación y Biodiversidad de Pesca de Sernapesca en Coquimbo, se trataba de un macho juvenil de ballena jorobada. Una vez confirmado el varamiento, indicó, se informó a las autoridades y se coordinó la presencia de médicos veterinarios con experiencia en necropsias de mamíferos marinos.
Muestras para reconstruir las causas
Entre los participantes estuvo un equipo de la Universidad del Alba compuesto por profesionales de Medicina Veterinaria, conservación de fauna silvestre y un estudiante. Su trabajo contempló la evaluación del ejemplar, la obtención de muestras biológicas y el registro de imágenes que puedan servir como apoyo al diagnóstico.
Carlos Flores, médico veterinario, patólogo y docente de esa casa de estudios, explicó que la institución mantiene desde hace más de dos años un convenio con Sernapesca que le ha permitido colaborar en la atención de varamientos de distintas especies de importancia hidrobiológica.
También intervinieron especialistas de la Universidad Santo Tomás, sede Viña del Mar, y de la ONG Panthalassa. Frederick Toro, médico veterinario de la primera institución, señaló que será el análisis posterior de las muestras, junto con los antecedentes recabados durante la necropsia, el que permitirá avanzar en la determinación de las causas de muerte.
Por ahora, por tanto, no existe una causa de muerte establecida. Atribuir el deceso a contaminación, colisión con una embarcación, interacción con artes de pesca o cualquier otro factor antes de contar con los resultados de laboratorio supondría ir más allá de la evidencia disponible.
Una gran migradora presente en las costas chilenas
La ballena jorobada es una especie presente en las costas de Chile y uno de los cetáceos más reconocibles por sus largas aletas pectorales. Realiza extensas migraciones entre zonas de reproducción de aguas más cálidas y áreas de alimentación frías y productivas. NOAA señala que algunas poblaciones recorren cerca de 8.000 kilómetros entre ambos tipos de hábitat y se alimentan principalmente de krill y pequeños peces.

Foto: Photo: Kewalo Basin Marine Mammal Laboratory & The Dolphin Institute
En Chile, su situación merece una atención particular. La ficha oficial del Ministerio del Medio Ambiente la mantiene clasificada como Vulnerable en todo el territorio nacional. Entre los riesgos descritos para la especie en Chile figuran la contaminación marina, las colisiones y heridas provocadas por embarcaciones, los enmallamientos en artes de pesca y distintas formas de perturbación humana.
La legislación chilena establece además una protección especial para los cetáceos. Las aguas bajo jurisdicción nacional fueron declaradas zona libre de caza de estos animales y la ballena jorobada está incluida entre las especies sometidas a veda extractiva. En las actividades de observación recreativa, Sernapesca exige mantener al menos 100 metros de distancia respecto de las jorobadas.
El ejemplar hallado en Punta de Teatinos abre ahora una investigación cuyo resultado dependerá del trabajo de laboratorio. Más allá de esclarecer un caso individual, las necropsias de grandes cetáceos permiten reunir información sobre su estado sanitario y las presiones que enfrentan en el océano, antecedentes relevantes para mejorar las estrategias de conservación de especies que recorren miles de kilómetros y atraviesan fronteras a lo largo de su ciclo de vida.



