La Ley REP pone a prueba la trazabilidad de los envases

28 septiembre, 2026
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Foto: Hiago Rocha / Pexels

La nueva regulación sanitaria eleva los estándares para la gestión de residuos, pero el desafío va más allá de ordenar los puntos de reciclaje: Chile necesita demostrar qué ocurre con los envases una vez que son desechados.

Por Equipo de Preservar.

La entrada en vigencia del nuevo reglamento sanitario para Puntos Verdes, Puntos Limpios y Centros de Acopio abre una nueva etapa para la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). La norma, publicada en el Diario Oficial el 14 de enero de 2026, establece requisitos sanitarios para la recepción, almacenamiento, recolección y transporte de residuos de productos prioritarios.

El cambio ocurre mientras la industria de envases enfrenta una exigencia que resulta más difícil de resolver que la simple instalación de infraestructura: saber cuánto residuo se genera, dónde se recoge, quién lo gestiona y cuánto termina efectivamente valorizado.

La propia Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) ha establecido la trazabilidad como un componente central del sistema. Desde 2025, el Sistema de Reporte de la Responsabilidad Extendida del Productor (SISREP) permite registrar información de los sistemas de gestión y sus operaciones. La SMA exige, además, reportes mensuales y antecedentes que permitan comprobar el cumplimiento de las obligaciones.

Una ley que ya entró en su fase operativa

La Ley REP no está comenzando ahora. Las metas para envases y embalajes comenzaron a regir en septiembre de 2023 y obligan a los productores a organizar y financiar la gestión de los residuos derivados de sus productos. Los sistemas de gestión deben cumplir metas de recolección y valorización diferenciadas según los materiales.

El nuevo reglamento sanitario introduce condiciones concretas para las instalaciones que reciben residuos. Los Puntos Verdes deben retirar los materiales antes de superar su capacidad y trasladarlos a centros de acopio o instalaciones autorizadas. Los Puntos Limpios, por su parte, solo pueden recibir determinados residuos generados en viviendas y entregados directamente por la población o recicladores de base.

Los Centros de Acopio también quedan sujetos a requisitos de operación, almacenamiento y prevención de riesgos. Para comenzar a funcionar, Puntos Verdes, Puntos Limpios y Centros de Acopio deben contar con autorización sanitaria.

La regulación mejora, por tanto, las condiciones bajo las cuales se desarrolla una parte de la cadena. Pero el desafío ambiental de la REP no termina en el lugar donde una persona deposita un envase.

La pregunta relevante es qué sucede después.

La SMA ha diseñado precisamente su sistema de trazabilidad para poder seguir los datos asociados a la cadena de comercialización y a la gestión de residuos. Su modelo contempla no solo el registro de información, sino también la verificación de su consistencia con la documentación que deben conservar los regulados.

En este escenario, SIG plantea que la tecnología puede contribuir a responder a las nuevas exigencias. Fernanda Salas, gerente de Marketing PACCE de la compañía, sostiene que avanzar hacia una economía más circular requiere información confiable y colaboración entre productores, fabricantes de envases, gestores, recicladores, autoridades y consumidores.

La empresa cuenta con SIG PAC.TRUST, una plataforma que, según la compañía, permite conectar información desde las materias primas hasta el consumidor final y reforzar la trazabilidad de la cadena de producción y distribución.

SIG también destaca el envasado aséptico de cartón por su eficiencia en el uso de materiales y porque permite conservar determinados alimentos y bebidas sin refrigeración. La compañía afirma, además, que trabaja en estructuras de envases orientadas a una mayor circularidad.

Son herramientas que pueden contribuir a mejorar la información disponible, pero no sustituyen el desafío estructural de la REP: que los materiales puestos en el mercado tengan una ruta verificable y que las metas de valorización se traduzcan en resultados ambientales efectivos.

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