La eficiencia energética gana terreno ante la presión climática

La necesidad de reducir emisiones, contener el aumento del consumo eléctrico y responder a exigencias ambientales cada vez más estrictas está acelerando la adopción de tecnologías de gestión energética, automatización y digitalización en sectores productivos de todo el mundo.
Por Equipo de Preservar/Agencias
A medida que la crisis climática estrecha los márgenes de acción y las metas de descarbonización se acercan, las empresas están acelerando la incorporación de tecnologías destinadas a reducir el consumo energético y mejorar la eficiencia de sus operaciones. La tendencia atraviesa sectores tan diversos como la minería, la industria manufacturera, los edificios corporativos, la infraestructura crítica y los centros de datos.
El fenómeno cobra especial relevancia en vísperas del Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora este 5 de junio bajo el llamado de Naciones Unidas a impulsar soluciones concretas frente al cambio climático, la contaminación y el uso ineficiente de los recursos.
La urgencia no es menor. Según Naciones Unidas, las emisiones globales deberán disminuir cerca de un 43% hacia 2030, en comparación con los niveles de 2019, para mantener vivo el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C. El desafío es particularmente complejo en actividades intensivas en energía, responsables de una parte significativa de las emisiones mundiales.
Los edificios y la construcción representan cerca del 34% de la demanda energética global y alrededor del 37% de las emisiones de dióxido de carbono asociadas a energía y procesos, de acuerdo con el informe Global Status Report for Buildings and Construction 2024/2025, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y GlobalABC.
A este escenario se suma el crecimiento de la inteligencia artificial y de las infraestructuras digitales que la sustentan. La Agencia Internacional de Energía estima que los centros de datos consumieron aproximadamente el 1,5% de la electricidad mundial durante 2024 y que esa demanda podría duplicarse hacia finales de la década debido al aumento del procesamiento de datos y de las aplicaciones basadas en IA.
Ante este panorama, las empresas están dejando atrás las declaraciones de intención para concentrarse en medidas concretas. La digitalización de procesos, la automatización industrial, la electrificación y los sistemas inteligentes de gestión energética figuran entre las principales herramientas que buscan reducir pérdidas, optimizar recursos y disminuir emisiones.
“La transición energética ya no depende de soluciones experimentales o de iniciativas que recién veremos en algunos años más. Actualmente existen tecnologías concretas que permiten monitorear consumos, optimizar operaciones y avanzar de manera medible en eficiencia y sostenibilidad. El principal desafío es acelerar su implementación y escalar su impacto”, afirma Gabriel Estay, director nacional de Ventas para Chile de Schneider Electric.
La región tampoco permanece ajena a esta transformación. El avance de las energías renovables y los compromisos de carbono neutralidad asumidos por gobiernos y empresas en América Latina están impulsando nuevas inversiones en infraestructura energética, automatización y plataformas digitales de monitoreo.
Para Estay, la ecuación entre competitividad y sostenibilidad ya no es una disyuntiva. “Las organizaciones enfrentan una doble presión: avanzar en sostenibilidad y mantener competitividad operacional. La buena noticia es que ambas metas pueden avanzar en paralelo mediante tecnologías que ya existen y que permiten tomar decisiones en tiempo real, reducir desperdicios y optimizar el desempeño energético”, sostiene.
Mientras la comunidad internacional advierte que esta década será decisiva para contener los efectos del cambio climático, el debate empresarial parece desplazarse desde el qué hacer hacia la velocidad con que las soluciones disponibles pueden implementarse a gran escala.



