Equipo de la UTalca llevará a la COP31 una solución para reutilizar paneles solares

Un académico y dos estudiantes de la Universidad de Talca presentarán en la cumbre climática de Naciones Unidas un proyecto que busca reparar, reutilizar y reciclar módulos fotovoltaicos para reducir los residuos de la transición energética.
Por Equipo de Preservar.
Un equipo de la Universidad de Talca (UTalca) representará a Chile en la COP31, que se realizará entre el 9 y el 20 de noviembre de 2026 en Antalya, Turquía. La delegación presentará Second Life Solar, una iniciativa que busca extender la vida útil de los paneles solares y recuperar sus materiales cuando ya no puedan seguir funcionando.
El proyecto está integrado por las estudiantes de Ingeniería Civil Mecánica Joceline Canales Bravo y Ángela Madariaga, junto al académico Cristóbal Montalba Weisse. Por tercer año consecutivo, representantes de la universidad participarán en la delegación oficial chilena tras ganar la tercera edición del concurso «Embajadores UTalca por el Cambio Climático».
La propuesta responde a un desafío que acompañará la expansión de la energía solar: qué hacer con los módulos fotovoltaicos que se deterioran, se rompen o llegan al final de su vida útil. Según los antecedentes entregados por la universidad, Chile podría acumular más de 120.000 toneladas de paneles solares en desuso durante las próximas décadas.
Recuperar antes que desechar
La iniciativa surgió del trabajo desarrollado en tres memorias de título entre 2023 y 2026. A partir de esas investigaciones, el equipo diseñó una línea de proceso que permite evaluar el estado de los paneles, recuperar los que todavía pueden utilizarse y aprovechar sus componentes cuando la reparación no es viable.
El sistema comienza con un diagnóstico mediante distintos ensayos para determinar la seguridad y la capacidad de generación eléctrica de cada módulo. Si el panel conserva su funcionamiento, puede destinarse a aplicaciones de menor exigencia. Cuando solo una parte está dañada, el equipo busca recuperar las zonas en buen estado, reconectarlas y construir un módulo de menor tamaño.
Los componentes que no pueden recuperarse pasan a un proceso de reciclaje y valorización. Según explicó la estudiante Joceline Canales Bravo en el comunicado de la universidad, el proyecto contempla recuperar aluminio y silicio para utilizarlos en la fabricación de un nuevo material. De acuerdo con los resultados presentados por la UTalca, el proceso permite obtener paneles con más de un 70% de rendimiento en comparación con uno nuevo.
«La COP31 nos permitirá mostrar una solución desarrollada en una universidad regional chilena, conocer experiencias internacionales y acercarnos a empresas, instituciones y posibles socios para que nos ayuden a llevar esta iniciativa a escala industrial», señaló el académico Cristóbal Montalba Weisse.
El objetivo de la participación internacional es, precisamente, explorar alianzas que permitan avanzar desde la investigación universitaria hacia una aplicación de mayor escala.
El desafío ambiental de los paneles solares
La energía solar es una herramienta importante para reducir las emisiones asociadas a la generación eléctrica, pero su expansión también plantea la necesidad de gestionar adecuadamente los residuos que producirá a medida que envejezcan las instalaciones. Los módulos fotovoltaicos suelen tener una vida útil de alrededor de 25 a 30 años, aunque pueden retirarse antes por daños, fallas o renovación tecnológica.
Los paneles contienen materiales recuperables, como vidrio, aluminio y silicio, además de otros componentes que pueden dificultar su desmontaje y reciclaje. Según su tecnología y composición, también pueden contener sustancias como plomo o cadmio, cuyo manejo requiere precauciones específicas.
Por eso, abandonar estos equipos o eliminarlos sin un tratamiento adecuado puede generar riesgos ambientales y supone perder materiales que podrían volver a incorporarse a los procesos productivos. En cambio, la reparación, la reutilización y el reciclaje permiten reducir los residuos y aprovechar recursos cuya extracción y procesamiento también tienen impactos ambientales.
Un informe elaborado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y el Programa de Sistemas Fotovoltaicos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA-PVPS) ya advertía en 2016 sobre el crecimiento de este flujo de residuos. El documento estimó que, a escala mundial, los paneles fotovoltaicos en desuso podrían sumar 78 millones de toneladas acumuladas para 2050, y destacó el potencial de recuperar materias primas mediante su reciclaje.
En Chile, el desafío adquiere especial relevancia por el desarrollo de grandes instalaciones solares, particularmente en el norte del país. La capacidad de gestionar los módulos al final de su vida útil será un componente necesario para que la transición energética incorpore criterios de economía circular y no traslade parte de sus impactos a la etapa de disposición de los residuos.



