Investigadores buscan árboles capaces de resistir mejor el cambio climático

Foto: Dark King /Pexels
Un equipo de universidades chilenas estudia cómo eucaliptos y pinos responden a la sequía y al viento para identificar individuos mejor adaptados a un clima cada vez más extremo.
Por Equipo de Preservar.
Las lluvias tienden a concentrarse en períodos más cortos, mientras los ciclos de sequía se prolongan y las ráfagas de viento ganan intensidad. Para las especies forestales, esta combinación supone un desafío creciente. Entender cómo enfrentan estas condiciones es el objetivo de una investigación liderada por el Instituto de Ciencias Biológicas (ICB) de la Universidad de Talca, junto con la Universidad de Concepción y la Universidad de Chile.
El trabajo forma parte de un Proyecto Anillo que busca identificar los mecanismos biológicos que permiten a eucaliptos y pinos tolerar mejor el estrés provocado por la falta de agua y los eventos de viento. Para ello, los investigadores han combinado experimentos en laboratorio con estudios realizados directamente en terreno, con el propósito de comprobar cómo se comportan los árboles en condiciones reales.
Del laboratorio al bosque
La investigación aborda dos de las amenazas asociadas a las nuevas condiciones climáticas: el estrés hídrico y el aumento de los eventos de viento. En el primer caso, científicos del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción analizaron plantas jóvenes sometidas a restricciones de agua, mientras investigadores de las universidades de Talca y Chile estudiaron los procesos biológicos relacionados con su respuesta.
En paralelo, el equipo analizó en terreno el comportamiento del pino radiata frente a las ráfagas de viento, observando sus efectos sobre el crecimiento y la verticalidad de los árboles. Los resultados obtenidos en los ensayos fueron posteriormente contrastados con árboles adultos de plantaciones forestales, lo que permitió evaluar si los patrones observados en laboratorio se mantenían bajo condiciones reales.
“No estamos solamente generando información desde el laboratorio, sino que estamos tratando de que esta misma información que nosotros generamos en el laboratorio ver de qué forma impacta en un terreno donde están creciendo los árboles”, explicó Raúl Herrera, investigador del ICB de la Universidad de Talca y líder de la iniciativa.
Buscar antes de que sea demasiado tarde
Uno de los resultados del proyecto ha sido la identificación de diferencias entre distintos genotipos de eucaliptos y pinos en su manera de enfrentar el estrés ambiental. El equipo detectó genes y procesos fisiológicos vinculados con una mayor capacidad de adaptación a la sequía y al viento.
La información podría permitir reconocer desde etapas tempranas qué individuos tienen mejores características para soportar condiciones adversas, sin tener que esperar a que los árboles alcancen la madurez. La idea es utilizar estos indicadores para hacer más eficiente la selección de material vegetal destinado a enfrentar escenarios climáticos cambiantes.
La herramienta, conocida como selección asistida por marcadores, podría tener una aplicación directa en el sector forestal. Según Herrera, permitiría a las empresas seleccionar tempranamente su propio material y establecer plantas con una mejor proyección de rendimiento y calidad. También podría beneficiar a pequeños propietarios que destinan parte de sus terrenos a plantaciones forestales.
Árboles para un clima más extremo
El desafío que plantea el cambio climático no consiste únicamente en soportar menos agua. El patrón de precipitaciones también está cambiando: períodos de lluvias más intensas y concentradas pueden ser seguidos por largos intervalos de escasez hídrica.
“Vamos a tener intensidad de lluvia en períodos más cortos de tiempo”, explicó Herrera. El resultado, señaló, será una alternancia más marcada entre períodos de abundancia de agua y otros de sequía prolongada, una situación a la que los árboles deberán adaptarse.
En el caso del pino radiata, el proyecto también ha buscado reproducir en sus experimentos las condiciones de viento observadas en terreno. El objetivo es acercar la investigación a las situaciones que enfrentan actualmente las plantaciones y aportar herramientas para anticipar qué individuos tendrán mayores posibilidades de desarrollarse en un escenario climático más exigente.



