El carozo de aceituna se abre paso como materia prima para el asfalto

17 septiembre, 2026
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Foto: Studio32 / Unplash

Un residuo de la industria olivícola comienza a ser estudiado como componente de pavimentos, con potencial para reducir emisiones, valorizar desechos agrícolas y avanzar hacia carreteras más circulares.

Por Equipo de Preservar.

Lo que queda después de extraer el aceite de oliva puede tener una segunda vida. Investigadores europeos estudian el uso del carozo de aceituna y del biochar obtenido a partir de este residuo como insumos para pavimentos, una alternativa que combina gestión de residuos, economía circular y reducción de la huella ambiental de las carreteras.

Una de las investigaciones más recientes es desarrollada por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) a través del proyecto ZeroCarbonPave. El equipo analiza el uso de biochar de carozo de aceituna como sustituto del filler mineral empleado habitualmente en las mezclas bituminosas.

Un estudio publicado en 2026 en Journal of Cleaner Production concluyó que determinados biochars procedentes de residuos de la industria olivícola pueden reemplazar el carbonato cálcico utilizado como filler, manteniendo propiedades mecánicas adecuadas. Según el análisis realizado por los investigadores, esta sustitución podría reducir hasta un 76% las emisiones de CO₂ asociadas a la mezcla bituminosa, bajo las condiciones estudiadas.

De residuo agrícola a recurso

La propuesta encaja con uno de los principios centrales de la economía circular: aprovechar materiales que tradicionalmente son considerados residuos y reincorporarlos a nuevos ciclos productivos.

En este caso, el carozo de aceituna puede ser sometido a procesos termoquímicos para transformarlo en biochar, un material rico en carbono. Su utilización en pavimentos abre una doble posibilidad: sustituir parcialmente materiales convencionales y mantener parte del carbono de la biomasa incorporado al material.

Investigaciones anteriores también han estudiado el uso directo de residuos de la industria olivícola en mezclas asfálticas. Un trabajo publicado en Construction and Building Materials evaluó su incorporación parcial como sustituto de arena y encontró resultados satisfactorios en determinadas proporciones, además de mejoras en la resistencia al deslizamiento.

Otros estudios han explorado el uso del biochar de carozo de aceituna en capas de suelo utilizadas en carreteras. Los resultados sugieren que podría contribuir a disminuir el consumo de agregados provenientes de canteras y, al mismo tiempo, almacenar carbono.

El desafío está en la escala

El potencial ambiental de esta alternativa no significa que el carozo pueda simplemente incorporarse al asfalto sin tratamiento. El tamaño de las partículas, su composición, el procesamiento y la cantidad utilizada influyen directamente en el comportamiento del pavimento.

La investigación de la UPC también ha identificado desafíos relacionados con la presencia de agua y el envejecimiento del material. Por ello, los investigadores consideran necesarios nuevos ensayos para evaluar su durabilidad y comportamiento a largo plazo antes de una utilización generalizada.

El proyecto ZeroCarbonPave contempla, además, análisis de ciclo de vida y estudios destinados a determinar cuánto carbono puede permanecer almacenado en los pavimentos durante su vida útil.

El interés por estos materiales refleja una transformación más amplia en la construcción de infraestructura: buscar alternativas que no solo cumplan con los requisitos técnicos, sino que también reduzcan el consumo de recursos y aprovechen residuos generados por otras actividades.

El carozo de aceituna, un subproducto abundante de la industria olivícola, aparece así como un pequeño ejemplo de esa transición. El desafío será demostrar que puede pasar de los ensayos de laboratorio a carreteras reales sin comprometer la seguridad, la durabilidad ni los beneficios ambientales que hoy investiga la ciencia.

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