Ártico registra sus niveles más bajos de hielo marino: el mar de Barents aparece como zona crítica

11 abril, 2026
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Foto: NASA

Datos satelitales confirman que la extensión máxima del hielo marino en 2026 igualó uno de los niveles más bajos desde 1979, con el mar de Barents como uno de los principales focos de pérdida y adelgazamiento.

Por Equipo de Preservar/NASA

En el extremo norte del planeta, el hielo marino del Ártico alcanzó en 2026 uno de sus niveles más bajos desde que existen registros satelitales. El máximo anual —que suele producirse en marzo— se registró el día 15, cuando la superficie helada llegó a 14,29 millones de kilómetros cuadrados, igualando el mínimo histórico observado desde 1979.

Uno de los factores clave detrás de este fenómeno fue el comportamiento del mar de Barents, una región ubicada en la periferia del océano Ártico y considerada estratégica tanto para la pesca como para las rutas marítimas y la investigación científica. Esta zona presentó una combinación preocupante de baja cobertura de hielo y espesores inusualmente delgados.

Imágenes captadas el 17 de marzo por el satélite Terra mostraron extensas áreas de hielo fragmentado en el norte del mar de Barents, especialmente cerca del archipiélago de  Tierra de Francisco José, junto a sectores de aguas abiertas más próximos al archipiélago de Nueva Zembla. A pesar de la frecuente nubosidad en la región, las condiciones permitieron observar claramente el retroceso del hielo.

A esta evidencia visual se suman datos del satélite ICESat-2, que confirmaron un adelgazamiento significativo del hielo marino. Según explicó Nathan Kurtz, jefe del Laboratorio de Ciencias Criosféricas del Centro Goddard de la NASA, si bien en años anteriores —como 2021 y 2025— ya se habían detectado capas delgadas durante el máximo anual, en 2026 el fenómeno se intensificó.

“Lo que llamó la atención este año fue que el hielo también se había derretido por completo en una zona más amplia del mar de Barents, además de que las áreas de adelgazamiento se extendían hacia el norte”, señaló el especialista.

Las causas de este comportamiento no se limitan a factores locales. Estudios científicos indican que en el mar de Barents el principal motor del deshielo es la circulación atmosférica a gran escala. En particular, los vientos que transportan aire cálido y húmedo desde el Atlántico Norte aceleran la pérdida de hielo. Estos patrones pueden estar influenciados incluso por fenómenos climáticos tropicales.

De acuerdo con Kurtz, perturbaciones originadas en el denominado Continente Marítimo —en las cercanías de Indonesia— pueden generar ondas atmosféricas que alcanzan el Ártico en cuestión de semanas, evidenciando la interconexión global del sistema climático.

En contraste, en el lado opuesto del Ártico, el mar de Ojotsk también contribuyó a la baja extensión total del hielo en marzo de 2026, aunque por razones distintas. Allí predomina un hielo estacional y delgado, cuya variabilidad depende principalmente de condiciones locales, como los vientos que pueden compactarlo o dispersarlo.

La situación en el mar de Barents refuerza la preocupación de la comunidad científica sobre la aceleración de los procesos de deshielo en el Ártico, una región clave para la regulación del clima global. La combinación de hielo más delgado, menor extensión y la influencia de factores atmosféricos de larga distancia plantea nuevos desafíos para la comprensión del cambio climático y sus impactos a escala planetaria.

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