Agricultura vertical: la ciencia busca mejorar la calidad de las papas nativas de Chiloé

Foto: Avodrocc / Wikipedia
Una investigación de la PUCV estudiará cómo la luz y los nutrientes pueden potenciar los antioxidantes de dos variedades chilotas y reducir el endulzamiento durante su almacenamiento en frío. El objetivo es explorar nuevas alternativas para conservar y aprovechar este patrimonio agrícola.
Por Equipo de Preservar.
Las papas nativas de Chiloé podrían encontrar nuevas posibilidades de producción y aprovechamiento gracias a la agricultura vertical. Un equipo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), liderado por la académica Romina Pedreschi, investiga cómo las condiciones de cultivo en ambientes controlados pueden influir en la calidad nutricional y las propiedades de conservación de estos tubérculos, cuyo valor trasciende la alimentación y forma parte de la identidad agrícola del archipiélago.
El proyecto se concentra en dos variedades, Michuñe Negra y Clavela, y estudiará cómo la combinación de distintos espectros de luz y niveles de conductividad eléctrica de la solución nutritiva modifica su desarrollo, composición y comportamiento después de la cosecha. La investigación también evaluará su respuesta a un almacenamiento de 90 días a 5 °C, con especial atención al fenómeno conocido como endulzamiento por frío.
La iniciativa se encuentra en una etapa de investigación: sus resultados deberán determinar si estas condiciones de cultivo permiten mejorar efectivamente los atributos que busca potenciar el equipo científico.
Un patrimonio agrícola con proyección productiva
La relevancia de esta investigación está vinculada con la diversidad genética de las papas chilotas. Según la iniciativa Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Nacional (SIPAN), impulsada por el Ministerio de Agricultura, en Chiloé se mantienen en uso más de 285 variedades nativas, que constituyen una reserva de biodiversidad agrícola y de conocimientos transmitidos entre generaciones. El cultivo es, además, parte fundamental de la alimentación, la economía y la cultura local.
El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) también ha destacado la importancia del archipiélago como centro de diversidad de la papa. En una publicación de mayo de 2026, el organismo subrayó el vínculo entre los recursos genéticos conservados en el sur de Chile y las variedades cultivadas en otras partes del mundo.
Sin embargo, la diversidad disponible no se traduce necesariamente en una presencia equivalente en los mercados. La producción comercial de papas nativas enfrenta el desafío de conservar variedades, asegurar su disponibilidad y encontrar usos que permitan generar valor para la agricultura familiar campesina.
En esa línea, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el INIA impulsaron un programa para certificar y resguardar variedades nativas de Chiloé. La iniciativa identificó más de 250 variedades en el archipiélago y señaló que alrededor de 50 se cultivaban con mayor frecuencia en sistemas campesinos, mientras unas 30 se comercializaban en distintas cantidades y modalidades. El organismo también informó de rendimientos variables: el promedio de las papas nativas rondaba las 15 toneladas por hectárea, aunque algunas variedades alcanzaban rendimientos superiores en unidades demostrativas. Fuente: INDAP, 22 de junio de 2020.
Estos antecedentes muestran que el desafío no consiste únicamente en producir más, sino también en preservar la diversidad genética y mejorar las posibilidades de comercialización sin perder el vínculo con los sistemas agrícolas tradicionales.
Luz, nutrientes y antioxidantes
Uno de los focos del estudio de la PUCV es la presencia de compuestos bioactivos en las papas nativas, entre ellos las antocianinas, pigmentos asociados a la coloración de determinados tubérculos y a su capacidad antioxidante.
El equipo analizará cómo la intensidad y el espectro de la luz, junto con la conductividad eléctrica de la solución nutritiva, pueden influir en el metabolismo de los carbohidratos y de los compuestos relacionados con la producción de estos pigmentos. La finalidad es determinar si es posible favorecer simultáneamente atributos nutricionales de interés y características adecuadas para el almacenamiento y el procesamiento.
La investigación aborda también el endulzamiento inducido por frío. Durante el almacenamiento a bajas temperaturas, algunas papas acumulan azúcares reductores. Cuando posteriormente se someten a procesos de fritura a altas temperaturas, estos azúcares pueden favorecer la formación de acrilamida, un contaminante químico que se genera en ciertos alimentos durante la cocción a temperaturas elevadas.
Por ello, reducir la susceptibilidad al endulzamiento puede ser relevante para las variedades destinadas a la elaboración de productos fritos. No obstante, el efecto de las condiciones de cultivo sobre este fenómeno en Michuñe Negra y Clavela es precisamente una de las cuestiones que el proyecto busca investigar, no un resultado ya demostrado.
La académica Romina Pedreschi plantea que el conocimiento obtenido podría contribuir, a futuro, a programas de mejoramiento genético orientados a obtener variedades con características útiles para diferentes destinos, desde el consumo fresco hasta la elaboración de productos procesados.
¿Puede la agricultura vertical adaptarse a las papas chilotas?
La agricultura vertical permite cultivar en estructuras de varios niveles y bajo condiciones ambientales controladas, con sistemas que pueden regular la iluminación, el agua y el suministro de nutrientes. Estas características abren posibilidades para estudiar con mayor precisión la respuesta de las plantas a distintas condiciones de crecimiento.
En el caso de las papas nativas de Chiloé, el interés está en determinar si estos sistemas pueden complementar las formas tradicionales de producción y ofrecer herramientas para controlar atributos específicos de los tubérculos. También se busca generar conocimiento aplicable a cultivos expuestos a condiciones ambientales variables.
La tecnología, sin embargo, no garantiza por sí sola una producción más sostenible. Su balance ambiental depende, entre otros factores, de la energía utilizada para iluminar y controlar los espacios de cultivo, del consumo de agua y nutrientes y de los rendimientos que se obtengan. La viabilidad económica también deberá evaluarse antes de considerar una aplicación a mayor escala.
El proyecto reúne especialistas de la PUCV en agronomía, producción en ambientes controlados, bioquímica, metabolómica y análisis de datos, además de colaboradores nacionales e internacionales. Su enfoque interdisciplinario busca establecer bases científicas para el cultivo de papas en sistemas verticales y comprender cómo las decisiones agronómicas previas a la cosecha repercuten en la calidad final.
La investigación abre una línea de trabajo para un recurso agrícola de importancia histórica y productiva para Chile. Su aporte concreto dependerá de los resultados: demostrar qué condiciones permiten conservar o mejorar las propiedades de las papas nativas y establecer si esos beneficios pueden trasladarse a sistemas productivos reales sin comprometer su sostenibilidad.



